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Tres detenidos, uno de ellos menor, por un asesinato en los bajos de Aurrerá

Marco Antonio León Aslalema, el ecuatoriano de 24 años que fue agredido por un grupo de jóvenes con un adoquín el pasado domingo, murió al mediodía de ayer en el hospital Clínico. El herido no pudo superar el fortísimo traumatismo craneoencefálico que le produjeron sus atacantes junto a la zona de copas de los bajos de Aurrerá, en Chamberí. Agentes de la comisaría de este distrito han detenido a tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, como supuestos autores de la mortal agresión, según una portavoz de la Jefatura Superior de Policía.

La agresión se produjo sobre las siete y media de la mañana en la confluencia de las calles de Fernández de los Ríos y Galileo, cuando Marco Antonio León se encontraba con otros dos amigos hablando, tras haber estado en una discoteca. Según explicó ayer Cristian Paul L. B., uno de los amigos, llegaron dos chavales en una escuter blanca y amarilla y les preguntaron si eran ellos los que habían participado en una pelea. Los tres jóvenes les dijeron que no y les respondieron por qué les preguntaban a ellos. "Entonces nos insultaron y nos dijeron: 'Os vais a enterar, ecuatorianos de mierda. Vais a ver, ahora vais a ver", señaló el amigo, que resultó herido.

Uno de los acompañantes de Marco Antonio dijo que era mejor irse por si volvían. Pero al final los ecuatorianos no les dieron importancia y siguieron hablando. A los cinco minutos, aparecieron de nuevo en la moto acompañados de un tercero. Se bajaron de forma intimidatoria. Uno de los agresores llevaba una cadena pitón (utilizada para evitar el robo de las motos); otro, una botella, y el tercero, un adoquín que acababa de coger en una obra cercana. "Intentamos salir corriendo cada uno para un lado, pero nos cerraron el paso. No nos dio tiempo de defendernos", añadió la víctima. "Después por la calle vi que venían otros ocho o diez, también en motos y con una actitud muy amenazante. La agresión no duró más de seis o siete minutos", explicó.

"Habían tomado algo"

Cristian Paul logró evitar dos o tres veces que su agresor le diera con la pitón. Pero al final, uno de los golpes le alcanzó de lleno en la cabeza, por lo que cayó al suelo. Allí, perdió la consciencia. Cuando se despertó, estaban a su lado los facultativos de una UVI móvil del Samur-Protección Civil. Según le explicó el médico, cuando ya estaba caído, le pasaron la cadena por el cuello e intentaron ahogarle. También le propinaron más golpes en la cabeza y en la nariz, sin que pudiera defenderse. "Los que nos pegaron debían haber tomado algo. Tenían los ojos muy rojos y estaban muy nerviosos. Venían como si salieran de una fiesta", añadió el herido.

El tercer ecuatoriano, llamado Renato, logró huir a la carrera y salir indemne de la agresión. Mientras, el herido, cuando se incorporó, vio a su amigo Marco Antonio León rodeado por varios policías y miembros del Samur. Según le explicaron, estaba muy grave. De hecho, había recibido lesiones en la cabeza muy fuertes, propinadas con un adoquín. Los facultativos le estabilizaron y le trasladaron de emergencia al hospital Clínico. Mientras, Cristian Paul fue trasladado al hospital Gregorio Marañón, donde le dieron el alta a las pocas horas. Los facultativos también atendieron a Abdelonahab E. G., de 27 años, de golpes y contusiones. Fue dado de alta en el lugar.

La policía logró localizar a Carina Susan Rivadeneira, la novia de Marco Antonio, gracias a su teléfono móvil. Fue la última persona a la que llamó. Cuando llegaron los amigos y la novia al centro hospitalario, los médicos les dieron malas noticias. Las lesiones que sufría el ecuatoriano les hacían pensar que no viviría más de un día. Los golpes le habían afectado a partes vitales.

El trágico pronóstico se cumplió ayer. A las 12.10 salió un médico de la unidad de cuidados intensivos (UCI) de críticos y les comunicó que acababa de fallecer. Sus amigos y familiares estallaron en lloros. "Su tío ha estado en los dos últimos días, pero se ha ido porque su mujer ha dado a luz", comentó su novia.

"No hay derecho. Era una persona encantadora que no se metía con nadie y que había venido a España con muchas ganas de trabajar y de traer a su madre, que está en Quito [capital de Ecuador]", señaló la novia. "Siempre salían por esa zona porque un amigo suyo trabajaba en un bar de copas y todos los que estaban en él le conocían. Era muy tranquilo y siempre estaba sonriendo. Nunca se metía con nadie de lo bueno que era", concluyó.

Marco Antonio llegó a España hace seis meses. Su primer destino fue Murcia, donde reside un tío suyo. Allí pasó cerca de un mes trabajando en un hipermercado, pero la falta de permiso de residencia le impidió seguir con el empleo. Aquí, en Madrid, estaban, además de su novia (llegó a España unos dos años antes que él), otros amigos y conocidos del barrio de El Recreo, en Quito.

Cuando llegó a Madrid, estuvo viviendo en casa de diferentes conocidos hasta que un amigo de la infancia lo alojó en su misma habitación en casa de una prima, en el distrito de Villa de Vallecas. Acaba de encontrar trabajo como pintor y esperaba regularizar su estancia en breve, según su novia. "Vamos a ver cómo podemos repatriar el cuerpo, porque su familia no tiene dinero y nosotros no podemos pagar todos los gastos. Ojalá nos pueda ayudar alguien", explicó Ana Miranda, amiga del fallecido. Éste era el menor de tres hermanos (un varón y una mujer).

Pitón ensangrentada

Según fuentes del caso, un testigo de la agresión logró retener la matrícula de una de las motocicletas empleadas en la agresión, lo que ha permitido a los agentes detener, en primer lugar, a un menor de nacionalidad magrebí de 16 años, acusado de haber intervenido en la agresión. Los agentes, que le arrestaron la madrugada del lunes, le decomisaron una cadena pitón que aún tenía restos de sangre. Este objeto ha sido enviado a los laboratorios de la Brigada de Policía Científica para determinar si la sangre pertenece a Marco Antonio o a Cristian Paul. Todo hace apuntar que es de este último. El detenido fue puesto ayer a disposición de la Fiscalía de Menores.

Los agentes de la comisaría de Chamberí detuvieron ayer por la tarde a un segundo implicado, Manuel Rojas Caballero, español, alias El Ruso, de 18 años, cuando entraba en su casa. Horas después, a las 11 de la noche, la policía detenía a un tercer joven, también español.Se trata de Luis Miguel Cruz López, de 19 años. Este homicidio eleva a 58 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año, frente a las 42 del mismo periodo del año pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 2003