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Necrológica:

Chicho Sánchez Ferlosio, poeta e inquieto músico madrileño

El músico y poeta José Antonio Chicho Sánchez Ferlosio murió anoche en un hospital de Madrid, según informó su familia, a causa del cáncer que padecía desde hace tiempo. El compositor y cantante, nacido en abril de 1940, tenía 63 años. Uno de sus últimos trabajos fue una intervención en la película Soldados de Salamina, de David Trueba, basada en la novela del mismo título de Javier Cercas. Sánchez Ferlosio era hijo de Rafael Sánchez Mazas (cuya historia cuenta la película mencionada) y hermano del escritor Rafael Sánchez Ferlosio.

Sánchez Ferlosio se matriculó en Económicas, Derecho y Filosofía y Letras, aunque no llegó a terminar ninguna de las tres carreras. Agitador, inquieto y polifacético, fue un nombre destacado en el panorama cultural español de las últimas décadas. Además de su faceta literaria, escribió letras y composiciones musicales para artistas y grupos muy diversos.

Puso música a algunas letras de Agustín García Calvo y otros, y letra a músicas de Alberto Pérez, Rosa León, etcétera. Trabajó con Joaquín Sabina, Javier Krahe, Amancio Prada, Quilapayún...

Fue articulista en diversos medios, entre ellos EL PAÍS, Diario 16, Abc; investigó en los campos de la lingüística y el lenguaje musical y muchas de sus canciones fueron traducidas a otros idiomas, como es el caso de Gallo rojo, gallo negro.

En los años ochenta, Chicho Sánchez Ferlosio, Amancio Prada y Agustín García Calvo hicieron varios recitales conjuntos. Y Fernando Trueba dedicó a Ferlosio su película documental Mientras el cuerpo aguante en 1982, que se exhibió en el Festival de San Sebastián.

En el filme de Trueba aparece el Chicho Sánchez Ferlosio cantante, inventor de juegos o empedernido lector de la Biblia, el militante de izquierdas. Según escribió Diego Galán cuando se estrenó, en Mientras el cuerpo aguante Chicho Sánchez Ferlosio "nos lo cuenta todo, con detalles, mientras intercala el enunciado de su filosofía con algunas antiguas canciones. Sánchez Ferlosio habla de la necesidad de establecer un silabario; de la identificación del inocente cáñamo con la perseguida marihuana; de las almorranas que, al parecer, padecieron los filisteos, y del olvido de esta peculiaridad en las traducciones modernas de la Biblia. Opina el entrevistado que los políticos torpes deben dimitir, protesta por el hacinamiento en que se encuentran las cárceles españolas, narra sus primeras decepciones políticas y aventura la posibilidad de un extravangante acto de protesta que desconcierte a los vigilantes del orden. Finalmente, maquillado de mujer, comenta la diferencia de papeles otorgados a los distintos sexos, según las épocas y regiones de la historia del mundo...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de julio de 2003