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Análisis:ESTA SEMANA

Coherencia y oportunismo

E l tramo final de la legislatura comienza a ofrecer los primeros indicios de lo que será una batalla en toda regla como es la que ya se está planteando en el seno de IU en Andalucía. La asamblea de los críticos en la localidad sevillana de Carmona ha servido de precedente a la reunión, esta semana, del Consejo Andaluz de IU, el máximo órgano de esta formación, entre congreso y congreso. Y con vistas a esta cita ya han lanzado su primer misil. Quieren "primarias" para la designación del candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. Aunque eso sí, ellos parece que no necesitan método alguno para señalar quién debe encabezar esta pelea por parte de esta facción. El dedo apunta a la parlamentaria andaluza y coordinadora provincial de Sevilla, Concha Caballero.

El envite resulta difícil de sortear aunque los responsables de esta organización se muestran tranquilos. Tienen confianza en que podrán superar una adversidad que amenaza con convertirse en una corriente interna bien organizada y estructurada. Pero, para ello, tendrán que dar una respuesta a esa primera demanda de puesta en marcha del proceso para la elección del candidato. Si bien descartan lo de las primarias, recurso que no está dentro de la cultura de IU, plantearán una fórmula que sea participativa y que sirva, además, para lograr el mayor respaldo posible al que se presume será el candidato y que no es otro que el coordinador regional, Diego Valderas.

Por de pronto, habrá que analizar con lupa el documento político que presente el onubense en dicho consejo, a celebrar el próximo sábado, aunque ya se sabe que insistirá en remarcar como principal contrincante a la derecha. Un principio que no está de más subrayar, si se observa que los críticos, sitúan como máxima de sus principios "la necesidad de tener en cuenta la diversidad de situaciones políticas que se dan en las localidades", una forma fácil y oportunista así, con la que justificar los pactos que han suscrito durante años con la derecha más rancia de Andalucía y los que puedan venir en el futuro. También la apelación a la coherencia por parte de Valderas no dejará se ser un toque de atención para aquellos a los que parece que no les hace falta alguna este requisito. Igualmente, asistiremos al registro legal del movimiento político puesto en marcha por Manuel Pimentel, como asociación regional. A la espera de incorporaciones de más peso, incluso de gente procedente del ámbito de la izquierda, el ex ministro se tendrá que conformar con el fichaje de expulsados del PP que, desde luego, hasta ahora aportan bien poco a las formas centristas con los que quiere revestir su propuesta.

No habrá, del mismo modo, comité de enlace entre el PSOE y Los Verdes. Los primeros quieren limitar lo sucedido, con la deserción de Inmaculada Gálvez en el último pleno del debate sobre el estado de la comunidad, a un asunto estrictamente interno de sus socios. Ni siquiera tienen intención de abordar lo ocurrido en la celebración de la ejecutiva regional prevista para hoy y en donde se realizará una valoración sobre lo sucedido en la Cámara. Pretenden, de esta forma, dejar que el tiempo cure las heridas mientras que sopesan, más tranquilamente, si merece la pena volver a repetir la experiencia para las próximas elecciones.

Pero el momento de gloria de la semana está reservado para el presidente de Cajasur, Miguel Castillejo. Será el mismo sábado cuando celebre con una ceremonia religiosa en la Catedral de Sevilla, sus bodas de oro sacerdotales y, seguidamente, almuerzo multitudinario en el Palacio de Congresos de la capital andaluza. Se espera que acudan más de 5.000 personas al ágape. No se sabe si asistirán destacados dirigentes del PP, quienes últimamente están algo inquietos al comprobar cómo se van a fraguar los nuevos órganos de gobierno de la entidad, sin tener todo el control que ellos quisieran. Y es que, Castillejo es mucho Castillejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de junio de 2003