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La resistencia de Irak secuestra a dos soldados y captura su blindado

Tres militares de Estados Unidos mueren en distintos ataques en varios puntos del país

Tres soldados norteamericanos han muerto en tres incidentes armados en distintas zonas de Irak en las últimas 24 horas. Ayer se confirmó también la desaparición de otros dos en el sur de Bagdad, "probablemente secuestrados", según el comunicado del mando militar de EE UU. Ya son 49 los soldados estadounidenses muertos en "circunstancias hostiles", según los datos del Pentágono, desde que cayó el régimen de Sadam Husein el pasado 9 de abril.

Los ataques contra las fuerzas de ocupación perpetrados en los últimos días por los grupos leales al régimen anterior parecen indicar que éstos han cruzado la línea que separa la guerrilla del terrorismo urbano.

Alrededor de las once de la mañana de ayer (las nueve en la España peninsular), un soldado norteamericano recibió un disparo en la cabeza cuando se disponía a comprar un CD en una tienda de electrodomésticos en el barrio de Kadimiya, al norte de Bagdad, donde aún era visible al mediodía la huella de sangre. Según el relato de un testigo, el asaltante "era joven y actuó por la espalda. Nada más disparar, salió corriendo, se confundió con la gente y se metió en un coche que le esperaba unos metros más abajo en la calle". El testigo insistió en que el atacante no era del barrio. El incidente estaba ayer siendo investigado por el Ejército de EE UU.

El atentado se produjo a unos 100 metros de la mezquita-mausoleo del imam Musa al Kazim, el cuarto santuario chií más importante del mundo, en la calle de Al Murad, una vía muy concurrida llena de tiendas. No es la primera vez que los grupos leales a Sadam atacan en zonas chiíes buscando la represalia indiscriminada de los norteamericanos. Así ocurrió hace unas semanas en Balad, una población chií al norte de Bagdad enclavada en plena zona suní, donde un convoy militar de EE UU fue atacado en las afueras con lanzagranadas y después los vecinos sufrieron las consecuencias de una incursión de las tropas norteamericanas.

Los otros dos soldados muertos fueron atacados en Nayaf, al sur del país, y en un barrio del sur de Bagdad el pasado jueves. Los portavoces militares norteamericanos no dieron detalles sobre las circunstancias en que habían perdido la vida.

Por otra parte, el mando militar de EE UU en Irak confirmó ayer la desaparición de dos soldados desde las 8.30 del pasado miércoles, cuando iban de patrulla en un vehículo artillado Humvee entre las localidades de Taji y Balad, a unos 90 kilómetros de Bagdad. Tres horas más tarde, otra patrulla salió en su búsqueda, pero sin resultado. El Ejército estadounidense indica en el comunicado oficial sobre los hechos que "probablemente hayan sido secuestrados". Seis iraquíes fueron detenidos en relación con la desaparición de los militares, pero sólo tres seguían anoche encarcelados. Una fuente militar indicó a la agencia France Presse que el blindado había sido visto en Bagdad y que podía ser utilizado en ataques guerrilleros.

Ayer era patente el refuerzo de la seguridad en las calles de Bagdad, donde las tropas norteamericanas habían vuelto a instalar puestos de control en algunas de las avenidas céntricas y los vehículos blindados volvían a patrullar las calles. Incluso había soldados apostados en la azotea del hotel Palestina, refugio de la mayoría de los periodistas extranjeros durante la pasada guerra.

El coronel norteamericano Guy Shields había insistido el jueves en que los ataques no tenían importancia desde el punto de vista militar, más allá del dolor por la muerte de los soldados, ni afectaban a su "capacidad de maniobra". También aseguró que quienes los cometen "carecen de coordinación regional o nacional" y que son sólo grupos aislados. Pero la multiplicación de los atentados y emboscadas ha puesto visiblemente nerviosas a las tropas de EE UU y ha afectado ya al menos a sus prioridades en la reconstrucción de Irak.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de junio de 2003