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Crítica:FLAMENCO

Riqueni vuelve por sus fueros

Fue la gran sorpresa, y la gran alegría, de la noche: Rafael Riqueni parece cerca de ser el que fue. Es decir, que se está aproximando en su arte a aquel guitarrista que pulsaba las cuerdas con delicadeza extrema para contarnos música de enorme belleza. La misma que volvimos a oírle anteayer, obras de tres maestros -Sabicas, Niño Ricardo y Esteban Sanlúcar- a quienes él había versionado en 1994 en un espléndido disco. Riqueni fue capaz de interpretar varios temas suyos, y lo hizo bien, con su inolvidable sentimiento jondo.

Diego Carrasco nos dio también su fiesta personal. Con su cante, con su guitarra, con su forma de estar. Y su flamencura que divierte y emociona en la misma medida. Siempre he dicho que es un genio del arte jondo de hoy. Lo digo una vez más.

Flamenco Pa'Tós 4

Ana López (Chirigota), Rafael Riqueni (guitarra en concierto), Diego Carrasco (cante y toque), Javier Barón (baile). Colegio de Médicos. Madrid, 23 de junio.

En el recuerdo de todos Manolo Soler, recientemente fallecido. Quienes trabajaban con él últimamente le dedicaron sus actuaciones. Carrasco, por supuesto. Y Javier Barón, cuyos cantaores José Anillo y David Palomar hicieron de entrada unas tonás impresionantes, tan sentidas como bien cantadas. Javier hizo un solo baile, una larga y compleja secuencia de bulerías por soleá y bulerías, con autoridad de maestro, con la decisión y la seguridad que da la conciencia del propio arte. Austero, con severa economía de medios expresivos, que siempre es el vehículo del mejor baile flamenco. Terminó, todo el grupo, con una estupenda fiesta por bulerías.

Por delante lo habíamos pasado muy bien con Ana López, la única de las integrantes de La Chirigota de las Niñas que compareció. Hizo un divertidísimo romance titulado La emigranta gaditana, contando, en clave jocosa y sobre un mapa, las andanzas de una emigranta de Cádiz por diversos puntos de España y el Reino Unido. Un alegato con mucho humor que finalizó dando la vuelta al mapa y mostrando en el reverso un "No a la Ley de Extranjería". Fue la primera ocasión en que el público se puso en pie para aplaudir, en una noche en que todos los artistas merecieron ese honor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 2003