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OPINIÓN DEL LECTOR

Presos hacinados

Somos una familia honrada y trabajadora, pero mi hijo tuvo la desgracia de caer en el mundo de las drogas con 19 años.

En estos momentos se encuentra en prisión por varios delitos de poca consideración que cometió actuando siempre bajo los efectos de las drogas. Si la sociedad lo ha condenado, comprendemos que debe cumplir su condena, aunque opinamos que no debería de ser en una cárcel, sino en un centro de rehabilitación. Lleva seis meses preso y totalmente desintoxicado, y gracias al cariño y al apoyo de su familia y de una asociación, Elige la Vida, intenta sobrellevar la amarga experiencia que le ha tocado vivir.

Quiero hacer un llamamiento a las autoridades y denunciar la situación en que se encuentran los presos sevillanos, que por motivos de aglomeración, según la dirección del centro penitenciario, están siendo trasladados no sólo fuera de su ciudad, sino también fuera de su comunidad autónoma, cuando en el centro penitenciario de Sevilla se encuentran presos de otras comunidades cumpliendo largas condenas. Los traslados son inhumanos, los introducen en un furgón de la policía esposados y tardan varios días en llegar a su lugar de destino.

Es una injusticia, no son terroristas, no han matado a nadie, son jóvenes que han tenido la desgracia de caer en el mundo de las drogas y que necesitan del cariño y del apoyo familiar para salir de ella. Se habla mucho de reinserción, pero en estos centros no se les ayuda a conseguirla, porque no sólo les privan de su libertad sino también del contacto familiar que en estas circunstancias tanto necesitan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 2003