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Un español aporta una solución para lograr discos duros de mayor capacidad

El sistema multiplica por diez el límite de los dispositivos magnéticos para almacenar datos

Si continúa la tendencia actual, los discos duros de los ordenadores alcanzarán pronto su límite de almacenamiento de información si no se modifica la tecnología con que se fabrican. Dicho límite se calcula que está en los 100 megabytes de información almacenada por pulgada cuadrada. Para ampliarlo, Joaquim Nogués (Universidad Autónoma de Barcelona), junto con Vassil Skumryev (Universidad de Delaware, EE UU) y Dominique Givord (CNRS en Grenoble, Francia), han dado con una técnica que podría multiplicar por diez este límite y que presentan hoy en la revista Nature.

Los actuales sistemas de grabación magnética no presentan "por ahora" ningún problema industrial, señala Nogués. Pero poco a poco van acercándose a su límite natural. La causa es la continua miniaturización de las partículas magnéticas responsables de almacenar la información en soportes convencionales como los discos duros de ordenador.

Como las necesidades de almacenamiento tienden a crecer y la industria interpreta que soportes mayores que los actuales son un paso atrás, la solución es aumentar al máximo la densidad de grabación. Es decir, encoger tanto como sea posible las partículas y apretujarlas al máximo. El problema es que cuanto más pequeñas sean mayor es el riesgo de que se desestabilicen por efecto de la temperatura, con lo que sería literalmente imposible guardar información alguna.

Cambio de matriz

La solución, señalan Nogués y sus colegas, podría estar en un cambio de matriz. Actualmente las partículas magnéticas se localizan en un soporte que simplemente les aporta un punto de apoyo. Los investigadores proponen cambiar este apoyo pasivo por una matriz activa con propiedades antiferromagnéticas. La matriz es de óxido de cobalto y sobre ella han depositado nanopartículas de cobalto. La interacción de éstas con la matriz "multiplica por diez la densidad de grabación".

El nuevo sistema, que está siendo objeto del desarrollo de una patente con la compañía estadounidense Seagate Technology, "no supone un cambio de paradigma", sostiene Nogués. Más bien es "una extensión de los límites de grabación" que podría transferirse a la industria en relativamente poco tiempo. Una de las barreras a superar es la temperatura. El sistema diseñado funciona bien a 10 grados bajo cero. Pero no a temperatura ambiente o cerca de los 100 grados, que se alcanzan en los procesos de producción y en los dispositivos de grabación. Por ello el grupo trabaja en nuevos materiales para fabricar la matriz activa.

La segunda de las barreras es convencer a la industria de que el sistema va a ser útil a medio plazo. Nogués explica que podría adaptarse a nuevos formatos de grabación como los de medio discontinuo (actualmente experimentales) y con los que podrían alcanzarse hasta diez terabytes por pulgada. El sistema podría emplearse también cuando sea imprescindible la miniaturización. Por ejemplo, en sensores de rotación, distancia o velocidad de los automóviles o en el diseño de nanopartículas para transportar fármacos por el interior del cuerpo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de junio de 2003