CRISIS EN LA COMUNIDAD DE MADRID

Llamazares dice que es el mayor ataque a la democracia desde el 23-F

Desde el primer momento, Izquierda Unida se apuntó a la tesis de que había una trama inmobiliaria detrás de la fuga de los dos diputados socialistas. Incluso antes de que hubiera ningún dato para sostenerlo, antes de que los socialistas apuntaran esta idea, por intuición, Gaspar Llamazares aseguró que había una "conspiración económica" para impedir que la izquierda llegara al poder en Madrid y sobre todo que IU pudiera hacerse con la Consejería de Vivienda.

Pero ayer, el líder de la federación de izquierdas subió el tono de sus afirmaciones, y ante los datos nuevos que van apareciendo llegó a la conclusión de que la operación que hay detrás de la fuga de los dos diputados "es la conspiración contra la democracia más importante después de Tejero, pero no hecha con armas, sino con cheques y talonarios".

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Una vez más, y ante las novedades periodísticas, Llamazares pide que la Justicia intervenga. Ya ha enviado sendas cartas al fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, y al fiscal jefe de Madrid, Mariano Fernández Bermejo, para que investiguen el asunto. Ayer insistió en solicitar su intervención inmediata.

También insistió en presionar al PP. Consideró "imprescindible" que ningún partido "saque ventaja, y que todos neutralicen la acción de los tránsfugas". Por eso, el coordinador general de Izquierda Unida, y su máximo representante en la Comunidad de Madrid, Fausto Fernández, rechazan la oferta del PP de convocar unas nuevas elecciones. "Hay que respetar el resultado y no revisarlo", dijo Llamazares. Fernández propuso una reunión urgente de los tres grupos representados en la Asamblea para resolver el "problema de fondo" que implica que unos empresarios puedan cambiar con dinero lo que han decidido los ciudadanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de junio de 2003.

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