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Fesser se define en Peñíscola como un "experto en complicar las cosas"

El festival ha proyectado toda la filmografía del director

Dos premios en anteriores ediciones del Festival de Peñíscola convierten a Javier Fesser en un clásico del certamen. Ganó en 1994 con su corto Aquel ritmillo y repitió tres años después con su opera prima El milagro de P. Tinto. Fesser compareció ayer en el homenaje en el que el festival proyectó toda su filmografía pese a que "puede ser una sobredosis ver los dos cortos y las dos películas seguidas porque comparten un lenguaje y un ritmo muy rápido" que requieren "bastante colaboración" del espectador.

En medio de un descomunal caos organizativo -la rueda de prensa se retrasó dos horas sin previo aviso y se realizó mientras en la sala contigua se proyectaba una película que hacía difícil la comunicación- el director de La gran aventura de Mortadelo y Filemón se definió como "un experto en complicarme las cosas cuando hago cine, porque prefiero elegir caminos más sorprendentes que los que son sencillos".

Su cine, repleto de iconos y de caras extrañas, es "complejo porque utilizo técnicas poco acostumbradas", según confesó, pero también porque busca "personajes que sean normales, pues para mí los verdaderos freakys son los que salen en los anuncios de Danone, que son estereotipos de gente guapa y sana, que lo hace todo correctamente, pero que yo no encuentro en la vida real". De esa búsqueda por lo que él llama "gente con cuya cara pueda contar una historia" han salido personajes memorables, como Mortadelo -"que lo hizo Benito Poncino porque él era Mortadelo no sólo en la cara sino en cuerpo y alma"- los marcianitos de P. Tinto o el butanero de El sedcleto de la tlompeta. Personajes encarnados por actores que "a veces no están en las agencias de casting, sino en la cola del fútbol un domingo".

Y para el mundo de Fesser, sus personajes son vehículo "que me permite compartir con los demás lo que tengo en el coco, que es básicamente lo que creo que es el cine". A partir de esa filosofía, Javier Fesser y su hermano Guillermo trabajan, "de manera muy anárquica pero bastante fructífera" en elaborar historias que parten "de la necesidad de contar algo". En ese proceso se encuentra ahora, después de rechazar hacer una segunda parte de La gran aventura de Mortadelo y Filemón "porque no encuentro nada nuevo que aportar al mundo de Ibáñez", mientras escribe el guión de una película basada en el libro sobre Cándida que publicó su hermano y que servirá a éste para debutar en la dirección.

Javier Fesser fue el último invitado de postín en un festival que se clausura mañana con una gala en la que se entregarán los premios de las secciones oficiales. En la de largometrajes, todo apunta a que la película argentina El juego de la silla se adjudicará el galardón después que las proyecciones de la sección oficial se cerrarán con los pases de la correcta Eres mi héroe, de Antonio Cuadri, la espléndida pero desubicada (pues en ella no hay ningún componente cómico) Carlos contra el mundo, de Chiqui Carabante, y la discreta Diario de una becaria, de Josetxo San Mateo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de junio de 2003