Enrius evoca en un libro el Madrid bohemio de La Mandrágora

Sabina y Krahe actuaron en esta 'cueva-café'

Madrid recobra una parte pequeña, pero muy jugosa, de su historia cercana gracias a un libro presentado ayer en la Fundación del Colegio de Arquitectos. Se trata del relato, gráfico y narrado, de La Mandrágora, café-sótano de la cava Baja donde nació un impetuoso impulso hacia el deleite de la vida por la parte más divertida y bohemia de la sociedad joven madrileña, hace dos décadas. Su autor es Enrique Cavestany, Enrius.

El libro escrito e ilustrado por Enrique Cavestany lleva por título Una cueva diluvial en la cava Baja, al que agrega un subtítulo que reza Breve historia de un sotanillo del periodo de transición madrileño. No es propiamente un libro: parece uno de esos blocs de arquitectos y pintores para proyectos y bocetos.Es la historia de un afán por sacar a los clientes de aquel local de la amargura en la que le sepultaron las fechorías de los fascistas y del amuermamiento de los agoreros del desencanto, entre 1978 y 1982, recién estrenada la transición democrática.

El recuerdo está escrito con el ímpetu gozador de quienes, como Cavestany y sus compañeros, señaladamente el también pionero de La Mandrágora Manuel Paniagua, sabían que si la libertad de todos recién conquistada en la calle no servía para impregnar de libertad la vida de cada uno, mismo desde aquel sotanillo festivo, la gesta democrática no sobreviviría. Con pluma libre, Enrique Cavestany retorna a aquellas fechas en que La Mandrágora nació y creció. Su texto y sus dibujos rezuman la benevolencia de un profundo sentido de la amistad.

El autor aplica un relato al modo de las narraciones de los descubrimientos científicos del siglo XIX, ocasión única para describir aquellos días en clave de humor. Poco a poco trenza un retrato del ánimo de aquel Madrid esperanzado que luchaba por su felicidad, mayormente diviertiéndose. Allí estaban Joaquín Sabina, ayer emocionado y cantarín (dedicó unas coplas a la transición); Javier Krahe y Alberto Pérez, con sus voces y guitarras; Juan Tamariz con sus naipes; Alberto Corazón, y otros gozadores más que abrieron brecha en la noche de Madrid.

Cavestany lleva al lector hasta un paraje adolescente, donde verdad y fantasía truecan sus papeles. El libro lo ha editado Trama y se vende al precio de 15 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 04 de junio de 2003.

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