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CARTAS AL DIRECTOR

Los extranjeros y las elecciones autonómicas

El 25 de mayo de 2003, como ciudadano modélico y como persona que cree en la necesidad de votar, fui al colegio electoral. Cogí mis dos papeletas, una para las elecciones al Parlamento autónomico y la otra para las elecciones locales, y estaba a punto de echar mis dos sobres cuando el presidente de la mesa electoral me dijo que no podía votar en las elecciones autonómicas porque no tenía la nacionalidad española. Al principio estaba sorprendido y luego empecé a pensar en el asunto más profundamente y enfadarme más.

Soy británico, pero vivo hace más de 15 años en este país maravilloso; trabajo aquí, vivo con mi mujer, que es española, aunque de nacimiento peruana, y mis dos hijas, españolas de nacimiento; pago mis impuestos, y por todo eso estoy mucho más implicado en la política española que en la del Reino Unido.

¿Por qué no puedo ejercitar mi derecho de votar para los diputados autonómicos en el país donde vivo, trabajo y sueño?

Me parece que si somos serios en esto de construir una Europa grande, competitiva y justa, una Europa suficientemente fuerte para dar la cara a nuestros amigos al otro lado del charco, entonces tendremos que pensar más en este asunto.

Una persona debería poder tener la posibilidad de votar en el país donde vive y trabaja. Yo soy inglés, y estoy orgulloso de serlo, pero soy europeo, y estoy tan orgulloso de serlo como de ser inglés, y creo sinceramente que el camino hacia un futuro mejor está en una Europa unida y fuerte. Por eso me gustaría saber por qué no puedo votar en las elecciones autonómicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2003