La música guerrera de Public Enemy llenó de alegría el Festimad

La edición de este año estuvo dominada por la vuelta del rock

El interés de la segunda jornada de Festimad giró alrededor de tres enormes grupos que fueron capaces de esquivar la lluvia y evitar la catástrofe que hubiera supuesto la suspensión de los mejores conciertos del sábado. Y eso que la cosa estuvo a punto; de hecho, Radio 4 se convirtió en el grupo que cerró el festival (a las dos de la madrugada), porque, cuando le tocaba actuar, el equipo de sonido del escenario del lago estaba empapado.

Quienes sí aparecieron a la hora anunciada fueron Public Enemy, que aportaron a este festival grandes dosis de alegría y festejo. La irrupción en escena de Chuck D y el estrafalario Flavor Flav a los sones de su música guerrera, interpretada por una energética banda de rap funk metal, supuso un baño de color y matices para una programación ampliamente dominada por las bandas blancas de metal que dibujan su música en negro. Las ganas de bailar se apoderaron entonces, a las diez de la noche, de una muchedumbre que ya iba dando muestras evidentes de agotamiento después de dos días de juerga. Utilizando algunas miles de veces la palabra fuck, la banda consumió una hora de actuación en la que dio un vigoroso repaso a algunas de las proclamas más incendiarias de su repertorio, incluyendo las incluidas en su último disco Revolverlution.

Demostrando que la fama obtenida con su primer elepé ¿Dónde juegan las niñas? no fue casualidad, los mejicanos Molotov regalaban después a los asistentes un concierto lleno de rabia y energía, con la voz de Micky Huidobro lanzando mensajes guerreros y la tremenda conjunción de dos bajos y guitarra tejiendo un sonido con la entidad de una malla metálica. Pese a que el grupo aprovechaba para presentar los temas de su tercer disco Dance & Dense, Denso, las canciones que provocaron el delirio entre los asistentes fueron Chinga a tu madre, Voto latino, la extraordinaria Gimme the power y, cerrando la actuación, la controvertida Puto, que fue coreada por una multitud poco sospechosa de ser considerada homofóbica.

A continuación actuaban Audioslave, última superbanda al estilo de los años setenta compuesta por al cantante ex Soundgarden Chris Cornell y los ex Rage Against the Machine el guitarrista Tom Morello, el bajista Tim Commerford y el batería Brad Wilk. Aunando veteranía instrumental, carisma y fuerza, este cuarteto ha conseguido un sonido que remite rabiosamente a Led Zeppelin. Cornwell, poseedor de una garganta dramática, es deudor evidente de Robert Plant. Canciones variadas y llenas de clima, de entre las que hay que destacar Cochise, el primer sencillo extraído del disco de debú del grupo, y una excelente versión del tema de los Clash White Riot, supusieron el broche de oro de un Festimad que ha señalado el regreso del rock fuerte a la afición de los jóvenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de junio de 2003.