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ELECCIONES 25M | La batalla de Madrid

Ruiz-Gallardón gana la alcaldía de Madrid

La batalla de Madrid encontró ayer en Alberto Ruiz-Gallardón (Madrid, 1958) a su vencedor. El candidato popular, con un 51,3% de los votos y 30 concejales, superó los resultados de su antecesor, José María Álvarez del Manzano, pulverizó las expectativas de la izquierda y multiplicó sus papeletas para el asalto a la Moncloa. La socialista Trinidad Jiménez no salió indemne del impacto y apenas obtuvo el 36,69% del voto (un porcentaje muy cercano al de Fernando Morán en 1999), lo que le proporcionó 21 ediles. Peor fue el resultado de la candidata de IU, Inés Sabanés, quien no sólo se quedó con un concejal menos (pasa de cinco a cuatro), sino que vio reducido en más de un punto su porcentaje de voto, hasta el extremo perder, en una jornada de alta participación, 6.000 electores respecto a 1999.

Ruiz-Gallardón brindó su victoria a José María Aznar, al que citó más de tres veces

El candidato del PP supera a su antecesor y obtiene un 51,3% del voto y 30 ediles

Trinidad Jiménez apenas logra aumentar el porcentaje de votos para el PSOE

El futuro alcalde volvió a beneficiarse del voto cruzado con el PSOE

IU pierde electorado y ediles en uno de sus mayores fracasos en Madrid

La contienda, pese a sus mieles finales, fue peligrosa para Ruiz-Gallardón. El desgaste sufrido en el último año por el Gobierno central y la maratoniana competencia librada hasta el último segundo por su principal oponente, la socialista Trinidad Jiménez (Málaga, 1962), llegaron, en algunos momentos, a socavar las expectativas en un candidato reclutado directamente por Aznar ante los malos presagios de las encuestas. La derrota, a la que los primeros sondeos a pie de urna dieron aliento, habría tenido un efecto devastador para el PP: hubiera supuesto la pérdida del mayor Ayuntamiento de España (2.957.000 habitantes), así como la liquidación del más valioso activo electoral del PP en Madrid (Ruiz-Gallardón había anunciado su abandono de la vida política si fracasaba ante las urnas). En esta carambola, la carrera por la sucesión de Aznar habría perdido también uno de sus candidatos más firmes.

Pero Ruiz-Gallardón logró anoche conjurar el espectro de la derrota y logró para su partido una sonora victoria, que si bien queda por debajo de los resultados que él mismo cosechó en el municipio de Madrid como presidente autonómico en 1999 (54,2% de los votos), es suficiente para que su partido dé por ganada su principal contienda electoral.

Ruiz-Gallardón no sólo suma 140.000 votos más que su antecesor (aumento en parte explicable por la alta participación), sino que incrementa su diferencia con la oposición tanto en términos absolutos (el PP pasa a tener 126.000 votos más que el PSOE e IU juntos, frente a los 72.000 de 1999) como porcentuales (supera casi por siete puntos a sus contrincantes de la izquierda y Álvarez del Manzano no llegaba a los cinco puntos). Esta subida invierte la tendencia a la baja del PP iniciada en los comicios municipales de 1995 y muestra que en Madrid las movilizaciones por la guerra de Irak o el Prestige no han cristalizado en votos para la izquierda.

A favor de Ruiz-Gallardón ha jugado su singular capacidad de arrastre que, como demostró siendo presidente autonómico, le permite captar votos desde la derecha más tradicional hasta de electores de centroizquierda que a la hora de elegir candidatos municipales y autonómicos combinan su papeleta con la del PSOE. Este fenómeno de voto cruzado, que en las elecciones anteriores le dio casi cinco puntos más que al mismo alcalde en la capital, se repitió esta vez, aunque en menor cuantía. Así, los dos puntos que logró por encima de Esperanza Aguirre en el municipio coinciden prácticamente con los que pierde en la capital Trinidad Jiménez respecto al candidato autonómico socialista, Rafael Simancas (38,3%). Una diferencia que, dada la caída de IU, recayó seguramente en Ruiz-Gallardón.

La victoria, con aires de misión cumplida, que le ha proporcionado Ruiz-Gallardón al presidente del Gobierno agiganta el peso político del futuro alcalde de Madrid. Ahora tendrá que decidir si lleva adelante sus grandes proyectos municipales (como el soterramiento de la M-30) o si salta a la arena nacional para luchar por la candidatura a la presidencia del Gobierno. Anoche, quizá como anticipo, brindó su victoria a Aznar, al que citó más de tres veces en su salutación, y, en esta elevación de tiro, aprovechó para atacar a Rodríguez Zapatero.

La buena salud electoral de Ruiz-Gallardón contrasta con el escaso avance alcanzado por Trinidad Jiménez, una elección personal de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin experiencia de gestión municipal y enfrentándose a su primera batalla electoral, ha logrado aumentar en un concejal la cuenta socialista en el consistorio. Pero se trata de un crecimiento inferior al del PP, que suma dos ediles, y que apenas tiene reflejo en el porcentaje de voto (36,7% frente al 36% de 1999). Este resultado, que la propia Jiménez reconoció anoche como un fracaso, entra en contradicción con las expectativas de su partido, que en la campaña se mostró firme en la creencia de arrebatar al PP la Casa de la Villa, aunque fuese con un pacto con IU, como primer paso hacia la conquista del Palacio de la Moncloa.

Mayor descalabro es el que sufre la candidata de IU, Inés Sabanés (Cubells, Lleida, 1953). Tras el fracaso experimentado en 1999, cuando con 128.000 votos sólo obtuvo cinco concejales, ayer retrocedió aún más. Sus cuatro concejales y su 7,22% del voto marcan un mínimo histórico, que sólo encuentra precedente en los comicios de 1987. Este fracaso, aparte de su impacto personal, deja en el alero la capacidad de IU para convertir en votos suyos las protestas contra el Gobierno que en el último año han sacudido la capital de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de mayo de 2003