Corea del Norte abrirá muy pronto una Embajada en Madrid

El Gobierno comunica a Pyongyang que autorizará la sede

El Gobierno español ha comunicado a las autoridades de Corea del Norte su "buena disposición" para autorizar muy próximamente la apertura de una Embajada en Madrid de ese país. Según confirmaron ayer fuentes diplomáticas, la autorización le ha sido ya transmitida "verbalmente" a un representante de Pyongyang y, aunque falte todavía la comunicación formal, la voluntad del Ejecutivo es indudable.

España se convertirá así, muy pronto, en el sexto país de Europa donde hay una representación diplomática al máximo nivel del Estado que más destaca en el mapa de las preocupaciones y estrategias contra la proliferación de armas de destrucción masiva sobre el que se mueve toda la política internacional de Estados Unidos.

Polonia, por herencia de la guerra fría, Alemania, Suecia, Italia y el Reino Unido, por intereses del último bienio, albergan ya embajadas del país que, tras la caída de Sadam Husein, define junto a Irán el "eje del mal" trazado por el presidente estadounidense, George W. Bush.

La peculiaridad de España es que no tiene Embajada abierta en Pyongyang, a diferencia de los socios europeos citados, ni tampoco la intención de abrirla, según se ha comunicado a los norcoreanos.

El interés del régimen de Kim Jong-Il, uno de los más crueles del planeta según las organizaciones de defensa de los derechos humanos, por abrir una Embajada en España es difícilmente explicable a partir de la importancia de las relaciones bilaterales. Las relaciones políticas son muy incipientes y las económicas se reducen a un inestable saldo comercial que, en sus mejores años, puede alcanzar los 60 millones de euros.

"El deseo de Corea del Norte de abrir Embajada en Madrid debe ser interpretado en consideración al papel internacional cada vez más importante de España, y a las relaciones cada vez más importantes que mantenemos con Estados Unidos", opina una fuente de Exteriores especializada en el continente asiático. El mismo informador considera significativo en ese contexto el hecho de que la petición de autorización para la Embajada en Madrid se haya producido poco después de que Pyongyang abriera su delegación en Londres.

Las autoridades norcoreanas cursaron su petición el pasado mes de abril a través de la Embajada de España en Pekín, que es la que se ocupa, y se seguirá ocupando, de la representación española ante Corea del Norte desde que Pyongyang y Madrid establecieron relaciones diplomáticas, el 7 de febrero de 2001. El Gobierno no estimó oportuno dar una respuesta inmediata, precisamente en aquellos momentos en los que la primera reunión entre EE UU, China y Corea, en lugar de relajar la tensión, terminaba abruptamente.

La solicitud fue reiterada el pasado martes por el embajador norcoreano en Roma, que es el que cubre Madrid, cuando presentó ante el director general de Asia, Gerardo Bugallo, las llamadas "cartas de estilo" para iniciar sus actividades oficiales. La apertura de la Embajada implicará el nombramiento de un nuevo embajador residente.

Desde que se inició el inestable deshielo, han visitado Corea del Norte tres altos funcionarios españoles: Bugallo, su predecesor, Rafael Conde, y el ex secretario de Estado de Exteriores Miquel Nadal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de mayo de 2003.

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