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El alcalde advierte del riesgo de estallido de la "burbuja inmobiliaria" por la caída de las licencias de vivienda

El candidato socialista a la alcaldía de Barcelona, Joan Clos, manifestó ayer que las peticiones de licencias para construir viviendas en el mercado libre en la capital catalana "han caído en picado". Joan Clos, que participó en el foro Tribuna Barcelona, señaló que la caída de las solicitudes puede ser uno de los síntomas "de un posible estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado en los últimos años una gran escalada de los precios". El alcalde, a preguntas de un joven sobre los problemas de la vivienda, aseguró que la causa de la subida de precios no es local, ya que se ha producido en muchos municipios españoles. "Esto ocurre por bastantes factores y uno es la ausencia de una política de vivienda de protección y de otra que subvencione el alquiler. Ésas son las políticas que hacen falta". Clos se refirió al peligro de la deflación. Es decir, a la caída brusca del valor inmobiliario, algo que ocurrió en París hace unos 10 años.

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Ése fue uno de los apuntes destacacados de la conferencia del alcaldable del PSC, que dedicó parte de su intervención a realizar un llamamiento al elector de izquierdas de Barcelona que podría inclinarse por la opción de Imma Mayol (ICV) o Jordi Portabella (ERC). "No puedo decir nada en contra de ellos porque hemos gobernado bien y han sido leales. Pero ahora se trata de la continuidad de un proyecto de ciudad en una coyuntura política difícil, con el Partido Popular en el Gobierno central. Por eso es necesario que el voto de la izquierda no se disperse. No estamos para aventuras", zanjó. Fue Maragall quien le presentó como alcalde de la capital de Cataluña y se deshizo en elogios hacia la labor realizada por Clos. "La ciudad está mejor gobernada ahora que cuando yo era alcalde", le piropeó.

El candidato defendió el modelo de transformación de Barcelona, que aspira a ser una capital europea y, a la vez, un referente como modelo de calidad urbana y solidaridad. Clos insistió en la vital importancia de las inversiones en infraestructuras: el AVE, el aeropuerto, la red de cercanías. Y añoró los tiempos del holding olímpico, que financiaron al 50% el Estado y el Ayuntamiento.

El al

caldable socialista dijo, además, que la marca Barcelona existe por la capacidad de movilización. Ante un foro de economistas y profesionales de distintos ámbitos, Clos se declaró firme defensor "de una ciudad que sale a la calle en paz para manifestarse contra la guerra de Irak, por la cumbre de la Unión Europea y en señal de repulsa por el asesinato de Ernest Lluch", enfatizó.

En su defensa de la ciudad que mezcla los usos -residencia, trabajo y ocio-, Clos fue crítico respecto al proyecto de la Ciudad Judicial, que se levantará en los cuarteles de Lepanto, junto a la plaza de Cerdà: "Son 200.000 metros cuadrados que serán desérticos por la noche".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de mayo de 2003.

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