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Los países del G-8 analizan medidas para reactivar el crecimiento

Los ministros de Finanzas del G-8, los países más ricos del mundo y Rusia, se proponen lanzar un mensaje de confianza en plena crisis de la economía y cuando los indicadores son desalentadores, sobre todo en Japón y Europa, con recesión técnica en Alemania y Holanda. En su reunión de hoy en la ciudad francesa de Deauville, analizarán cómo reactivar el crecimiento económico, la prevención de crisis financieras y las políticas de desarrollo.

La crisis afecta a todos los países presentes en el encuentro. Alemania ha anunciado este jueves su entrada en la recesión técnica, Francia no cumple los objetivos de déficit público, Italia ha tenido una contracción en su PIB, Japón está inmerso en graves problemas desde hace casi una década y EE UU tiene la amenaza de la deflación. El resto de países -Canadá, Rusia y Reino Unido- también registran un crecimiento ralentizado, con peores datos de los que se esperaban por el final de la guerra de Irak y la bajada de los precios del petróleo.

El estancamiento puede provocar que no se cumplan las previsiones para 2003, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) cifra en el 2,2% para Estados Unidos, el 1,1% en la zona euro y el 0,8% para Japón.

Los ministros europeos, sobre todo los de Francia y Alemania, han pedido al Banco Central Europeo que, al no haber riesgo de inflación, baje en su reunión del próximo mes de junio

los tipos de interés, situados en el 2,5%, un punto por encima de los fijados por la Reserva Federal de Estados Unidos.

Impacto de la guerra

Para generar un clima de optimismo, el presidente del encuentro, el ministro francés Francis Mer, ha lanzado este mensaje: "No descarto una recuperación más fuerte de lo esperado". En un artículo publicado ayer en Financial Times y Les Êchos afirmaba que "el principal reto es el crecimiento y la formulación de una visión común sobre las estrategias de reactivación del motor económico mundial". No obstante, admite que "todavía vivimos los efectos del conflicto iraquí. Estos efectos no van a desaparecer de un día para otro, porque los problemas no se derivan sólo de las tensiones geopolíticas, sino también de desequilibrios financieros, ajustes inevitables tras el estallido de la burbuja tecnológica y de la insuficiencia de las reformas estructurales".

El alto precio del euro frente al dólar, que al encarecer las exportaciones resta capacidad comercial a los países europeos, no será abordado por el G-8, según ha manifestado el secretario general del Tesoro de EE UU, John Snow.

Snow ha recomendado a sus colegas que "tomen inmediatamente sus propias medidas para dinamizar el crecimiento, crear empleo y contribuir a la prosperidad mundial". Una recomendación que se dirige sobre todo a Japón y Alemania, ya que Estados Unidos cree que ha cumplido su parte, con su programa de bajada de impuestos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2003