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Reportaje:

A la playa para evitar la alergia

Escolares de Jaén huyen del polen del olivo y reciben clases en la costa

Encerrados en casa. Así reciben cientos de familias jiennenses la llegada de la primavera. Esta época, caracterizada por el buen tiempo y la polinización floral, se convierte en un calvario para miles de habitantes de la provincia de Jaén que son alérgicos al polen del olivo. Sólo durante el último fin de semana, coincidiendo con la irrupción de la floración del olivo, los servicios de urgencias del hospital de la capital atendieron a más de un centenar de personas afectadas por crisis asmáticas.

Las alergias no ocasionan por sí mismas grandes daños, aunque sí son un factor de riesgo que pueden desencadenar, en aquellos pacientes menos inmunes, otras enfermedades de mayor gravedad como el asma, que afecta de forma especial a los niños. Precisamente, la población infantil representa cerca de la mitad de los casos diagnosticados en la provincia y se calcula que un 12% tienen alergia al polen del olivo.

"A veces se quedan dormidos por la medicación e incluso sufren crisis en clase", afirma una profesora

En el caso de los niños, la época más crítica coincide con la recta final del curso escolar. Por este motivo, la Junta de Andalucía puso en marcha, en el curso pasado, el programa de escolarización de alérgicos en la costa, que permite a los niños que lo soliciten desplazarse a residencias escolares ubicadas en Málaga y Motril (Granada), donde la humedad y la lejanía del olivo mejora considerablemente su salud. El curso pasado fueron 18 los escolares acogidos a este programa, y este año las inscripciones superan ya las 22, según la Delegación de Educación en Jaén. El programa es pionero en esta provincia.

El delegado de Educación de Jaén, Miguel Jurado, indicó ayer que este programa de atención a niños alérgicos incluye también un convenio de colaboración con la ONG Save the Children por el que se imparten clases a domicilio a los pequeños con menos recursos. Ademas, Jurado indicó que el complejo hospitalario incluye también cuatro aulas hospitalarias para la atención de los casos más graves.

María Victoria Palomares es profesora del colegio Nuestra Señora de la Capilla de Jaén y hace un año decidió crear la primera asociación provincial de madres y padres de niños y adultos alérgicos, Alerja. Para esta profesora, la llegada de la primavera coincide con un aumento del absentismo escolar de los niños que sufren alergia, y los que asisten "en muchas ocasiones lo hacen en unas condiciones lamentables ya sea por la propia enfermedad o por el tratamiento médico para contrarrestarla". "A veces", añade, "los niños se quedan dormidos por la medicación y en otros casos también han sufrido crisis asmáticas en clase". Uno de los objetivos de Alerja es aumentar la calidad de vida de los afectados y, en el caso de los niños, evitar el absentismo.

Esta asociación también ha ofertado 29 plazas en una residencia de Chiclana de la Frontera (Cádiz) para escolares alérgicos que desarrollan el último tramo del curso en la costa. "Siempre hay un contacto permanente entre los profesores de sus colegios de origen y los profesores de las residencias", explica la profesora jiennense. "Cada niño parte con un informe que se ve complementado por otro redactado por los profesores de la residencia, que recoge los progresos realizados", continúa Palomares. Los escolares, no obstante, realizan los exámenes en sus centros de origen. En años anteriores, la Junta andaluza suscribió convenios con las comunidades de Valencia y Murcia para posibilitar el traslado de los alérgicos.

"Convivir con un alérgico cambia los planes de toda la familia", reconoce Rosa María García, madre de Fátima, de siete años, alérgica al olivo y que esta semana se ha trasladado a la costa. "Es impensable salir con la familia al campo un domingo para disfrutar del buen tiempo", se lamenta Mercedes Jaenes, madre de dos niñas alérgicas.

La provincia de Jaén tiene registrados los mayores niveles de polinización de toda Andalucía. Ha llegado a alcanzar en algunas ocasiones los 10.000 granos por metro cúbico de aire. Una situación límite, si se tiene en cuenta que las personas sensibles a los alérgenos reaccionan si la densidad supera los 40 granos por metro cúbico de aire, en el caso de las gramíneas, y los 400 granos, en el caso del olivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de mayo de 2003