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Necrológica:

Sisulu, el mentor que impulsó a Nelson Mandela

Walter Sisulu, encarnación de la bonhomía y la humildad, el hombre que descubrió a Nelson Mandela como el líder que necesitaba Suráfrica para combatir el racismo del apartheid, ha muerto en Johanesburgo a los 90 años. "Una parte de mí se ha ido", decía ayer un apesadumbrado Mandela al glosar la muerte de su mentor, consejero y eterna sombra. Mandela ganó los honores y el reconocimiento universal, pero siempre tuvo detrás al discreto Sisulu. "Durante los pasados 62 años nuestras vidas estuvieron unidas. Juntos atravesamos el valle de la muerte, curándonos mutuamente las heridas, sosteniéndonos el uno al otro cuando nuestros pasos vacilaban. Juntos saboreamos la libertad".

Por la libertad luchó toda su vida Sisulu, nacido en 1912, al tiempo que el Congreso Nacional Africano (ANC), el partido de la resistencia contra el régimen racista de Pretoria. Vio la luz en Transkei, el mismo territorio en el que seis años después nacería Mandela. Pero mientras Mandela pertenecía a la aristocracia de la tribu xhosa, Sisulu era hijo de una empleada doméstica negra y un ferroviario blanco, que creció y fue educado por la familia de su madre. A los 15 años dejó de estudiar y emigró a Johanesburgo, donde trabajó en diversos empleos sin cualificación (en una lechería, en las minas de oro, en una casa, en una panadería y en una fábrica), antes de establecerse como agente inmobiliario para los negros, mientras su activismo en el ANC le elevaba a la jefatura del partido en la ciudad y sus alrededores.

Un Mandela novato llegó a Johanesburgo en 1941 con el consejo de entrar en contacto con Sisulu. "En el momento en que le vi, no tuve duda de que era el hombre que necesitaba para dirigir al pueblo", recordaría años después Sisulu. Desde aquel momento fueron uña y carne, estrechada la relación cuando ellos dos y Oliver Tambo dieron un golpe de mano en el ANC para hacerlo más activo y radical. Mandela era el hombre del carisma y la autoridad, pero no daba un paso sin consultar con Sisulu. Su primera mujer era prima de su mentor.

Sisulu, como secretario general del ANC organizó la campaña de desobediencia civil del año 1952 contra el berroqueño apartheid, que no se movió ni con la campaña, ni con posteriores huelgas, ni con el conato de grupo armado en que luego se enroló Sisulu. Mandela, Sisulu y otros mandos del ANC fueron detenidos en julio de 1963 en una granja de Rivonia, cerca de Johanesburgo, y juzgados por terrorismo. Salvados de la horca por la presión internacional, fueron condenados a cadena perpetua y acabaron los dos, y muchos otros, en Robben Island, el penal de la isla frente a la Ciudad del Cabo. Mandela era el jefe respetado y admirado, pero Sisulu era el ser querido, al que los reclusos acudían con sus desazones y problemas.

Mandela salió de la cárcel en febrero de 1990 para ser abrazado por un Sisulu que había recuperado la libertad cuatro meses antes, en un tanteo del Gobierno de Frederick W. De Klerk de cómo reaccionaría la mayoría negra a la suelta del freno por el apartheid. Mientras Mandela recibía el Nobel de la Paz de 1993 y se convertía en presidente en 1994, Sisulu renunciaba a la política y se refugiaba en su casa de Soweto. "No se le han concedido los honores que se nos han concedido a algunos de nosotros. Sin embargo, estaba muy por encima de todos nosotros", dijo ayer Mandela. "¿A qué puede ser debido?", se preguntó antes de contestarse: "A que tenía el don de la humildad y la sencillez".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de mayo de 2003