"La música contemporánea enseña nuevos caminos", afirma el pianista Alain Planès

JAVIER PÉREZ SENZ,

Por su trabajo junto a Pierre Boulez -fue pianista solista del Ensemble InterContemporain desde su fundación hasta 1981- la crítica francesa lo etiquetó de especialista en la música contemporánea. Después le consideraron pianista acompañante, por su dedicación a la música de cámara. Al final, Alain Planès (Lyón, 1948) ha conseguido ser reconocido como pianista solista. Sin etiquetas. "Tocar música contemporánea te enseña nuevos caminos para interpretar el repertorio clásico, te da una visión diferente", dice Planès, que hoy actúa en Barcelona.

Pianista sin etiquetas, cierto, y también director de orquesta. Planès, que en el Festival de Aix en Provence dirigió una versión escénica de la obra de Jánacek Diario de un desaparecido, prepara el estreno mundial, el próximo otoño en París, de una ópera de cámara, La frontière, de Philippe Manoury. "Trabajar con un compositor vivo es una experiencia única, ves cómo el autor está dispuesto a introducir cambios en la partitura si son necesarios para que el intérprete logre matices más ricos", dice.

La libertad del intérprete es una cuestión más compleja en la música del pasado. En el recital que ofrece hoy en el marco de la Schubertiada de Barcelona, y monográficamente consagrado a Schubert, tocará sus Sonatas en la menor D 537, en fa menor D 625 y en re mayor D 850. "En la música del pasado, el reto es imaginar cómo quería el compositor que sonara su obra, y el único camino es seguir sus indicaciones", afirma el pianista, que reside en París y pasa largas temporadas en su casa de Mallorca.

Seguir escrupulosamente las indicaciones de una partitura, sin embargo, no basta para recrear el carácter de la música, asegura. "Pienso como Mahler, que decía que en una partitura todo está escrito menos lo esencial. La interpretación siempre es un reto. Y en Schubert, lo difícil es econtrar el carácter de su música, acertar en los cambios de atmósfera".

Conocer toda la obra de un compositor cambia la perspectiva del intérprete. Ha grabado todas las sonatas de Schubert para el sello Harmonia Mundi, que acaba de publicar el último volumen, y asegura que interpretar su integral es como ver "una exposición retrospectiva de la obra de un pintor". "Ves las influencias en sus primeras obras, el camino hacia la madurez, la huella de Haydn y de Beethoven, y su continuidad estética aunque cambien las formas". Schubert, Haydn, Janácek, Chabrier y Debussy son algunos de los autores que nutren su discografía.

Sobrio y refinado en sus interpretaciones, sin obsesiones por la técnica y el virtuosismo, valora la naturalidad, la flexibilidad y la humildad a la hora de hacer música. "En Francia me consideran un pianista atípico. Primero me consideraron especialista en música contemporánea; luego, pianista acompañante, y desde que grabo discos como solista, me invitan a dar recitales y actuar con orquestas. Pero sigo siendo el mismo músico. Nunca he tenido ninguna otra ambición que trabajar y progresar como intérprete".

Alain Planès, ayer en Barcelona.
Alain Planès, ayer en Barcelona.JORDI ROVIRALTA
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