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La escuela de Bingol era una trampa mortal

Expertos turcos denuncian la construcción y los equipos dan por muertos a 15 niños atrapados

Apenas queda esperanza de hallar con vida a alguno de los 15 niños que permanecen bajo los escombros del internado de Bingol, al este de Turquía. Mientras que los familiares viven desesperados el paso de las horas, los expertos sostienen que el deficiente diseño del edificio, construido a finales de los noventa, convirtió los dormitorios en trampas mortales tras el terremoto del jueves de 6,4 en la escala de Richter.

El último superviviente fue sacado de entre las ruinas en la mañana del viernes. Desde entonces, los equipos de rescate, dotados de sofisticados sistemas de escucha y apoyados por perros adiestrados, no han descubierto ni una señal de vida. Aunque oficialmente se mantiene el operativo, la utilización de maquinaria pesada para remover los escombros indica que ya no se esperan milagros.

Nebil Yenguner, enviado por la Cámara turca de Ingenieros y Arquitectos, es rotundo: "El emplazamiento del edificio es erróneo; la construcción, desde el punto de vista técnico, estaba equivocada. Es lo que ya he visto cientos de veces: los planos no tienen nada que ver con la obra".

El edificio era la residencia escolar de casi 200 niños de las aldeas vecinas, demasiado pobres para tener su propia escuela. Las modestas edificaciones de madera de sus padres resistieron la sacudida. Esto ha provocado una gran indignación en Bingol, que el viernes se transformó en disturbios contra el gobernador, Huseyin Cos, al que culpan de negligencia. Éste informó ayer de que el número de niños fallecidos es de 73, y el de supervivientes, de 115. En toda la región, la cifra de muertos se eleva a 158 y la de heridos a 521.

Corrupción

"El dolor debe transformarse en prioridades [de Gobierno] para castigar la utilización de materiales defectuosos, corrupción y fraude de ley", prometió ayer el primer ministro turco, Tayyip Erdogan. Ahmet Aydin, coordinador de los equipos de rescate, dijo que en este caso ha habido negligencia y utilización de materiales defectuosos. La prensa turca denunció ayer que las primeras ayudas oficiales a los damnificados se habían distribuido mal, dando prioridad a las familias de los policías o de los jefes de los clanes más influyentes. El presidente de la Media Luna Roja turca, Ertan Gonen, negó estas acusaciones.

Los sismólogos turcos advirtieron ayer de que el terremoto de Bingol incrementa los riesgos en el mar de Mármara o en Estambul (cerca de 15 millones de habitantes), situada sobre la falla norte de Anatolia. La probabilidad de un gran terremoto en esta ciudad es del 70% en los próximos 30 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2003