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Bruselas investiga a Peugeot por prácticas contra la competencia

La Comisión examina los precios aplicados en varios países

La Comisión Europea vuelve a hincar el diente a la estrategia comercial de los fabricantes de coches. Esta vez le toca el turno al grupo francés PSA, integrado por Peugeot y Citroën. Bruselas está investigando la política de precios que siguieron sus concesionarios en Francia, Alemania, Países Bajos y Dinamarca, cuando el sector gozaba de privilegios respecto a la aplicación de las reglas de la competencia.

El equipo del comisario europeo de la Competencia, Mario Monti, lleva investigando al grupo francés desde 1999. Tanto en Bruselas como en la sede de Peugeot-Citroën en París se asegura que se trata de "un complemento" al expediente abierto hace cuatro años.

Unos meses antes, la Comisión Europea ya había multado al constructor alemán Volkswagen con 102 millones de euros por prohibir a sus concesionarios en Italia la venta de coches a ciudadanos alemanes. El Tribunal de Justicia de la UE la rebajó a 90 millones.

DaimlerChrysler, constructor de la marca alemana Mercedes, también fue sancionado con 71,8 millones de euros por la Comisión Europea en 2001 por violar las reglas de la competencia con una política de precios que penalizaba al consumidor, al poner trabas a las importaciones paralelas. Opel también fue castigada por un motivo no muy diferente.

Acusación

La autoridad de la competencia de la UE acusa al gigante PSA de impedir que clientes residentes en un país europeo donde los coches de su marca se venden más caros, como es el caso de Alemania, puedan acudir a concesionarios de otro Estado miembro donde encuentran el mismo coche a mejor precio, como en Dinamarca, para luego importarlos. Bruselas no quiere especular aún sobre el montante de la multa que le puede caer al grupo francés.

Los directivos de PSA se mostraron ayer muy tranquilos y aseguraron que van a colaborar con los servicios del comisario Mario Monti para favorecer al máximo la "transparencia". "Hemos aplicado la legislación comunitaria", afirma su portavoz. El constructor francés confirmó que la semana pasada se realizaron diversos registros por parte de los inspectores de la Comisión Europea, tanto en la sede parisiense del grupo como en el extranjero y en algunos de sus concesionarios.

Para poner fin a estos problemas, Bruselas adoptó a mediados de julio de 2002 un reglamento por el que se pone fin a la exención en bloque de la que gozaba el sector del automóvil y que obliga desde octubre a los fabricantes a cumplir las estrictas reglas de la competencia en la distribución de coches nuevos y en los servicios de reparación. El sector tiene un año para adaptar su negocio a la nueva legislación y desde la Comisión Europea se advierte de que es pronto para conocer su alcance.

Lo más novedoso del nuevo sistema es que se permitirá a los concesionarios vender los coches con total libertad por toda Europa, gracias a que se suprimirán las restricciones comerciales que imponían hasta ahora los fabricantes a sus distribuidores. Es decir, que un ciudadano podrá comprar el coche que desea en el país que le salga más barato, pero habrá que esperar hasta 2005 para verlo.

Jean Martin Folz, presidente del grupo PSA.
Jean Martin Folz, presidente del grupo PSA.

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