Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
GUERRA EN IRAK | El apoyo militar español

Las tropas españolas no podrán alejarse del único puerto iraquí en el golfo Pérsico

La supresión de la Unidad de Apoyo Logístico impide a los soldados adentrarse en Irak

Los 900 soldados españoles enviados al golfo Pérsico tendrán que desplegarse junto al puerto iraquí de Um Qasr, el único de aguas profundas con que cuenta Irak. La decisión del Ministerio de Defensa de no enviar la Unidad de Apoyo Logístico, tal como estaba inicialmente previsto, impedirá que las tropas españolas puedan adentrarse en el país, ya que tendrán que apoyarse para atender todas sus necesidades (desde el suministro de gua y alimentos hasta los repuestos de vehículos) en el buque de asalto anfibio Galicia y en el petrolero Marqués de la Ensenada.

Un Airbus 310, fletado por el Estado Mayor de la Defensa y con 168 militares a bordo, despegó a primera hora de la tarde de ayer de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) rumbo a Yibuti, donde les aguardaban el Galicia y la fragata Reina Sofía, que zarparon de Rota (Cádiz) el pasado 20 de marzo.

De los militares que viajaron ayer a Yibuti, 35 pertenecen a las dotaciones de los barcos, que salieron incompletas debido a la premura del alistamiento, realizado en sólo 48 horas, y los demás forman parte de las unides médicas, de ingenieros y de defensa NBQ (Nuclear, Bacteriológica y Química) del Ejército de Tierra.

Con este segundo contingente, según la nota oficial del Ministerio de Defensa, se completan los 899 efectivos (entre ellos, 76 mujeres) de la Unidad Conjunta de Apoyo Humanitario enviada a Irak. Sin embargo, la composición de la misma ha variado respecto a la que se anunció públicamente el pasado día 21, tras su aprobación por el Consejo de Ministros.

En concreto, se ha suprimido la unidad de la Agrupación de Apoyo Logístico 41 de Zaragoza, con 70 militares, que el Ejército de Tierra ya había concentrado en la base de Paterna (Valencia) y se preparaba para partir. En su lugar, se ha aumentado el número de infantes de Marina, para autoprotección del contingente, que pasa de 120 a 153 efectivos, y la unidad de transmisiones, que sube de cinco a 26 miembros. Además, se ha agregado un Grupo Naval de Playa, con 16 marinos.

Despedida en Torrejón

Estos cambios revelan la notable improvisación que ha rodeado la constitución de la fuerza, que el Gabinete de Crisis decidió enviar al Golfo el pasado 18 de marzo. La supresión de la Unidad de Apoyo Logístico limita drásticamente la capacidad de despliegue de las tropas españolas. Si se decidiera enviarla más adelante, haría falta un nuevo acuerdo del Consejo de Ministros, ya que éste limitó a 900 el máximo de efectivos.

Está previsto que el Galicia y la Reina Sofía zarpen esta noche o mañana de Yibuti, una vez que embarque el personal y se carguen las más de 20 toneladas de ayuda humanitaria y de equipos y maquinaria que se enviaron ayer a Yibuti en dos aviones Ilyushin bielorrusos, fletados también por el Estado Mayor de la Defensa, desde las bases de Rota y Torrejón.

No se conoce cuándo desembarcará el contingente español en Irak, lo que depende de los acuerdos que se alcancen con el Comando Central de Estados Unidos, que dirige desde Qatar el general Tommy Franks.

El Ministerio de Defensa insistió ayer, a través de una nota oficial, en que la unidad española "operará en la zona del conflicto bajo el mando operativo del jefe del Estado Mayor de la Defensa [el almirante general Antonio Moreno Barberá] y en coordinación con el mando de la coalición internacional".

No aclaró, sin embargo, cómo se articulará dicha coordinación. En todas las misiones internacionales en que ha participado hasta ahora España se ha cedido el control operativo, que implica la dirección de las operaciones siempre que no se cambie la misión ni la zona de responsabilidad. En este caso, dicha cesión podría resultar menos necesaria si los soldados españoles no se mueven de las inmediaciones del puerto.

A la despedida de los 168 militares que ayer salieron de Torrejón acudieron el almirante Moreno Barberá y el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Luis Alejandre, por lo que este acto tuvo mucho mayor realce que la salida de los barcos. Sin embargo, al igual que ocurrió en Rota, no se permitió el acceso a la base de los medios de comunicación.

La voluntad de mantener a los militares españoles enviados al Golfo lejos de los periodistas contrasta con la convocatoria pública que se hizo el lunes por la tarde, cuando la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, acudió a Torrejón a fotografiarse con uno de los aviones que transporta la ayuda humanitaria. Y eso que son precisamente los soldados a los que ayer no se pudo ver los encargados de llevar dicha ayuda humanitaria al pueblo iraquí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de abril de 2003