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El presidente de la SEPI considera "complicado" mantener el empleo en Babcock sin un socio industrial

El presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Ignacio Ruiz-Jarabo, aseguró ayer que mantener el empleo en Babcock Borsig España (antes Babcock Wilcox) "está complicado". Para el responsable de la SEPI, la única opción es hallar un comprador "dispuesto a quedarse con la empresa".

Ruiz-Jarabo aseguró en Madrid que hay que esperar al estudio encargado a la consultora Roland Berger por la matriz alemana Babcock Borsig. Los sindicatos desconfían de la espera hasta el día 16 de abril y aseguran que las decisiones están ya tomadas y que la SEPI las conoce. Así, acordaron ayer en asamblea en la planta de Galindo una primera concentración ante la sede del PP en Bilbao el próximo lunes. El estudio apuesta por la fragmentación y la reestructuración de la empresa con una pérdida de 400 empleos. La SEPI alega que le faltan las conclusiones.

El presidente del grupo público reiteró que la SEPI no puede recomprar Babcock Borsig España "bajo ningún concepto" porque ello "abocaría de forma inevitable y a corto plazo a la quiebra de la compañía". No obstante, Ruiz-Jarabo subrayó que la SEPI desea colaborar "al máximo" para encontrar "la mejor solución posible, dentro de las realistas", y pidió al resto de los implicados el "mismo espíritu".

Jarabo dijo que mantener el empleo sin un comprador "no es algo sencillo". Los responsables del grupo público se reunieron el jueves durante más de dos horas con los sindicatos para explicarles su postura y su imposibilidad de entrar de nuevo en la compañía. Las centrales salieron muy decepcionadas de la reunión porque sintieron que se quería evitar el cumplimiento del plan industrial y la SEPI no quería hacer frente a sus responsabilidades.

Movilizaciones

"Nos negamos a comprar la empresa porque nos negamos a ser los que provoquemos su quiebra", explicó Ruiz-Jarabo. Según el presidente del grupo público, Babcock Borsig España "necesita" unas ayudas que ahora recibe parcialmente de la SEPI de acuerdo con lo estipulado en el contrato de venta.

Estas ayudas, añadió, fueron autorizadas por la UE porque "eran para la privatización y se recibían por última vez". No obstante, explicó Ruiz-Jarabo, "si recompramos la empresa se caen los dos requisitos que Bruselas puso: no serían ayudas para una empresa privatizada, porque volvería a ser pública, y no sería por última vez".

Los trabajadores de Babcock Borsig España reunidos ayer en asamblea decidieron concentrarse el lunes ante la sede del PP en Bilbao, en la que supone la primera de sus movilizaciones para protestar por la situación de la compañía. Previamente a esa asamblea, se reunió el comité de empresa para analizar las propuestas planteadas ayer por la SEPI respecto a la compañía, rechazadas por los representantes sindicales. Las centrales esperan que la sociedad pública modifique su postura respecto a Babcock Borsig España y se haga cargo de sus acciones. Los trabajadores llevarán sus presiones a todos los partidos y al Gobierno vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de marzo de 2003