La capital iraquí se prepara para la gran batalla
La población cava trincheras a la espera de un combate que se anuncia calle por calle

Hace tres semanas, las escasas trincheras que podían verse en Bagdad no infundían demasiado respeto. Aparecían muros de sacos terreros amontonados en una esquina o en una plaza. Sin nadie detrás de ellos, ni encima, ni debajo. Se hablaba entonces de la posible destrucción de puentes que iban a emprender los americanos, como ocurrió en la guerra de 1991. La simple colocación de unos sacos marrones a la entrada de alguno de los puentes del Tigris sonaba a juego de niños contra la potencia militar más poderosa del mundo. Pero ahora el panorama es distinto. Raro es el parque, la esquina o la plaza que no tiene ya su trinchera cavada. Los expertos anuncian que la batalla de Bagdad se librará calle por calle.
De momento, en los tejados de los edificios más altos de Bagdad no se ven preparados puestos para los francotiradores. Pero el paisaje de la ciudad cambia cada mañana.



























































