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GUERRA EN IRAK | Las movilizaciones de protesta

Batalla campal entre policías y provocadores al concluir la marcha

Medio centenar de alborotadores, muchos de ellos encapuchados, rompen la manifestación

Los graves disturbios de anoche empezaron en la confluencia de la Red de San Luis y la calle de la Montera, tras llenar de pintadas una hamburguesería americana, romper escaparates e incendiar contenedores. Unos cuantos manifestantes se tiraron al suelo en la Gran Vía; la policía les disparó pelotas de goma; los alborotadores, encapuchados, respondieron con piedras. Después, carreras, pedradas, pelotas de goma, botellas rotas, al menos 60 heridos y siete detenidos.

El detonante de la batalla campal protagonizada por esa cola de la manifestación en la que se congregaron encapuchados fue que, tras las pedradas y la quema de los primeros contenedores, un grupo de jóvenes se arrodilló en medio de la Gran Vía y enfrente de la policía.

Los agentes, para dispersarles, les dispararon pelotas de goma. Y ésa fue la señal. Detrás, los alborotadores respondieron arrojando piedras, adoquines y botellas. La respuesta policial fue rotunda, en algún caso, brutal. Acababan de dar las nueve de la noche y se reventaba una marcha pacífica de protesta contra la guerra y, sobre todo, contra el Gobierno.

No hubo heridos graves pero los muchos contusionados, entre ellos 18 policías, aún recibían atención médica del SAMUR pasada la una de esta madrugada en una conocida cafetería de la Puerta del Sol. Con la madrugada ya bien entrada se produjo un incidente que muestra hasta que punto el choque entre los manifestantes y los agentes desató una vena de odio: Un hombre de unos 60 años, aparentemente inmigrante, pidió alrededor de la 1.00 de la madrugada que le atendieran. Se quejaba de un golpe en la cabeza. Pero esperaban a ser atendidos media docena de policías con contusiones, también mayoritariamente en la cabeza. El hombre insistía y un agente perdió los nervios, le cogió y, de un empellón, le estrelló contra el suelo.

Ese grado de crispación se fraguó en las horas anteriores. La batalla con los provocadores había comenzado a las nueve de la noche. Una hora y cuarto después, a las 22.15 horas, el enfrentamiento entre policías y alborotadores llegó a la Puerta del Sol, donde los actores leían poemas y la mayoría de los manifestantes, con el recuerdo muy vivo de las imágenes televisadas de las cargas policiales de la noche del viernes, tomaron partido en contra de la policía.

Desde el estrado empezaron a sonar los acordes del Imagine, de John Lennon, tarareados por todos los presentes, y desde todos los puntos del emblemático kilómetro cero madrileño los concentrados solicitaban a la policía que saliera de la Puerta del Sol.

Algunos artistas pidieron, desde el estrado, a la policía que se retirara y culparon a los agentes de que la tercera manifestación contra la guerra convocada en sábado en Madrid hubiera terminado en un durísimo enfrentamiento, con unos 60 heridos, según las primeras estimaciones del SAMUR. La conclusión de esa mayoría de manifestantes fue que "los pistoleros" eran ayer los policías, y así lo corearon.

La salida de la policía de la Puerta del Sol se produjo gracias a la intervención del diputado de Izquierda Unida Francisco Frutos. Los agentes habían llegado al Kilómetro Cero después de hora y media de un duro choque, con carreras, incendios, pedradas y disparos de pelotas de goma con los alborotadores. Entraron con la porra levantada y se encontraron al grueso de la manifestación conminándoles a abandonar la plaza.

Salir de allí

Hubo un momento, el de más tensión, en el que unos cuantos manifestantes que corrían delante de los agentes se parapetaron entre la gente e intentaron continuar arrojándoles objetos. Y fueron los propios manifestantes, aquellos que intentaban concluir con poemas y canciones su marcha contra la guerra, quienes se lo impidieron. Después, éstos, capitaneados por el diputado Frutos, invitaron a los policías a salir de allí.

Poco después, el actor Juan Diego Botto ponía fin a la manifestación y rogaba a todos que no fueran por la calle Montera, que quedó anoche como la peor muestra de un campo de batalla callejero. Algunos le hicieron caso. Otros no. Y, durante las primeras horas de la madrugada, la policía hizo varios intentos de cerrar los accesos a la Puerta del Sol. Finalmente, todo quedó en un mal cierre de manifestación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de marzo de 2003