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GOLPE DE ESTADO EN LA U.R.S.S.

Un golpe militar del aparato comunista derriba a Gorbachov

Moscú. El vicepresidente Yanáyev encabeza el Comité Estatal de Emergencia - Crimea. El líder de la 'perestroika' sigue detenido en su residencia veraniega - Bolsas. Pánico en los mercados. Caída histórica en Madrid y fuerte alza del dólar - Madrid. González, dispuesto a congelar el crédito de 150.000 millones de pesetas

Ocho halcones del aparato comunista derrocaron ayer al líder de la URSS, Mijaíl Gorbachov. Seis años y cuatro meses de perestroika, el experimento revolucionario, que pretendía cambiar desde sus cimientos; una sociedad anclada en el inmovilismo y viciada de ineficacia, terminaron ayer bruscamente a causa de un golpe militar dirigido por los elementos más conservadores del régimen: el Ejército, el Comité de Seguridad del Estado (KGB) y el Ministerio del Interior. Como en los viejos tiempos, se reemplaza a Gorbachov a causa de su "delicado estado de salud". Los líderes mundiales recibieron la noticia con estupor y rechazo. El presidente norteamericano, George Bush, pidió anoche a los golpistas que restituyan a Mijaíl Gorbachov en la presidencia y anunció que se suspenderán el apoyo económico y los programas de ayuda a la URSS si no se respeta la legalidad constitucional. Las bolsas se hundían, presas del pánico.

Un comité de ocho personas, dirigido por el vicepresidente de la URSS,

Guennadi Yanáyey, derrocó ayer al presidente, Mijaíl Gorbachov, mediante un

golpe de Estado que confirmaba los reiterados avisos de los últimos meses

procedentes del aparato comunista. Los hombres fuertes del nuevo orden son

el presidente del KGB (Comité de Seguridad del Estado), VIadímir Kriuchkov;

el ministro de Defensa, Dmitri Yázov, y el ministro del Interior, Borís

Pugo. El golpe se inició la noche del domingo, cuando Yanáyev firmó el

decreto que le convertía en presidente. A las cuatro de la madrugada de

ayer, las tropas fueron puestas en estado de alerta. Dos horas después,

Radio Moscú anunciaba la destitución de Gorbachov. A las diez de la mañana,

los primeros tanques entraban en Moscú. El presidente de Rusia, Borís

Yeltsin, erigido en cabeza de la oposición al golpe, hizo, subido en un

tanque, un llamamiento a la huelga general y a la desobediencia civil. Una

unidad de blindados defendía anoche a Yeltsin junto al Parlamento ruso. Una

persona resultó muerta y otra herida en Riga por disparos de fuerzas

soviéticas. Gorbachov, que estaba de vacaciones en Crimea, debía volver hoy

a Moscú para firmar el Tratado de la Unión, que ha sido el detonante

inmediato del golpe. El presidente derrocado se encuentra arrestado en su

residencia veraniega de Crimea y se han originado incógnitas sobre su

conducta. Todos los intentos de comunicar con él fracasaron, incluidos los

de los líderes occidentales. Su sucesor, Yanáyev, insistía ayer por la

tarde en que Gorbachov está enfermo y llegó a decir que esperaba que éste

se reincorporara a sus funciones cuando "se restablezca". El golpe llevó el

pánico a los mercados internacionales de valores. En Madrid, la caída fue

la mayor de la historia: 22,33 puntos. En Tokio, el índice Nikkei perdió

1.357 puntos, y Wall Street bajó casi 70 puntos. El dólar subió tanto que

los bancos centrales tuvieron que intervenir. En Madrid marcó un cambio

medio de 113,033 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de marzo de 2003

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