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Los gobiernos cantábricos y la flota se niegan a dar cuota de anchoa a Francia

Plantearán al ministro que exija al país vecino cuatro contrapartidas

Los gobiernos de Euskadi, Cantabria y Asturias, junto al sector de pesca de bajura y los ayuntamientos afectados, defienden no ceder a los pescadores franceses parte de cuota de la que les corresponde en la próxima costera de la anchoa si no reciben cuatro contrapartidas. Todos ellos se reunieron ayer en Bilbao para ratificar esta postura, que trasladarán el lunes al ministro de Agricultura y Pesca, Miguel Arias Cañete, quien debe negociar con Francia un nuevo convenio, después de que el anterior expirase el 31 de diciembre.

Los consejeros de Pesca de las tres comunidades cantábricas (el vasco Gonzalo Sáenz de Samaniego, el cántabro José Álvarez y el asturiano Santiago Menéndez de Luarca) recalcaron que apoyan el "no acuerdo" con Francia si se plantea un "acuerdo injusto". Se refieren al convenio de Arcachon, en vigor entre 1992 y el pasado 31 de diciembre, que ofrecía a la flota francesa una cuota adicional de capturas de 9.000 toneladas de anchoa -cedida por los pesqueros del Cantábrico- a las 3.300 toneladas que le corresponden a cambio de seguir en una veda en primavera. El acuerdo "no fue afortunado para nuestras flotas", reconoció el consejero vasco.

El sector de bajura del Cantábrico, al que la UE le permite capturar cada año casi 25.000 toneladas de anchoa, se muestra dispuesto a ceder esas 9.000 toneladas con cuatro contrapartidas concretas: a la veda de la flota francesa en primavera se uniría la renuncia de pescar túnidos por debajo del paralelo 46, la opción de los pescadores del Cantábrico a faenar hasta la altura de Burdeos y el acceso a tres millas de las aguas del país vecino para hacer cebo vivo. "El sector, las comunidades autónomas y los ayuntamientos estamos de acuerdo en esto", señaló Sáenz de Samaniego. Añadió que el ministerio aceptó en noviembre estas condiciones y que las reiterarán en la reunión del lunes, donde exigirán la defensa de las condiciones.

El consejero vasco apuntó que en las negociaciones con los franceses, cuyo último contacto fue hace un mes, "ellos se mantienen duros y no admiten contrapartidas. Sólo la parada primaveral". Pero agregó que la mayor perjudicada ahora es la flota francesa, que cuenta con "una flota sobredimensionada y con los 3.300 toneladas de cuota tiene pesca para dos meses. Necesita esas 9.000 más para mantener la actividad de su flota".

El sector de bajura no buscará ningún conflicto en el mar si el acuerdo se bloquea. "Nosotros tenemos una cuota suficiente. No se quiere trasladar ninguna confrontación, pero vamos a exigir un cumplimiento estricto" de la situación actual, "avalada por el derecho comunitario". Sáenz de Samaniego aseguró que realizarán un seguimiento y vigilancia de la anchoa que pesque Francia, y, en caso de incumplimientos del tope capturas, plantearán la situación a la UE.

"La costera no peligra"

Menéndez de Luarca valoró que las comunidades cantábricas mantengan una postura común en este tema y abogó por extender esta unidad también a otras problemáticas del sector.

La postura de tres comunidades y el sector se ratifica a poco más de un mes del inicio de la costera de la anchoa, que junto a la del bonito es el eje de subsistencia de la pesca en el Cantábrico, una flota de 400 barcos con cerca de 4.000 tripulantes aunque el empleo inducido se extiende a otras 40.000 personas en tierra.

Sáenz de Samaniego se mostró optimista ante la próxima campaña de la anchoa, pese a la marea negra del Prestige. "Considero que no peligra la costera de la anchoa", recalcó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 2003