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Año de transición en Vivendi Universal

El grupo francés apuesta por las telecomunicaciones y mantiene Canal Plus

El nuevo presidente de Vivendi Universal Jean-René Fourtou mantiene los objetivos estratégicos, que consisten en reducir el tamaño del grupo y reforzar la apuesta por las telecomunicaciones. Fourtou, que sustituyó al dimitido Jean-Marie Messier, salió personalmente al paso de las especulaciones: "Canal Plus no está en venta", aseguró en una comunicación a sus empleados. Ni los rumores sobre su futuro, ni los altibajos en la cotización de la acción de Vivendi hacen perder la calma a su patrón, que mantiene firme el timón de un grupo en transición, y en el que todavía no se han despejado las incógnitas sobre el camino que va a seguir en los sectores de televisión, ocio y telecomunicaciones.

La cifra real de negocio de la empresa en 2002 se ha situado en 28.112 millones de euros, un 11% más que en el ejercicio precedente

La deuda neta contable, casi 19.000 millones de euros a mediados de 2002, se había reducido a 13.000 millones al finalizar el ejercicio

Siete meses después de la salida de Jean-Marie Messier y su sustitución por Jean-René Fourtou, la nueva dirección ha publicó una cifra de negocio de 60.989 millones de euros en 2002, un 6% más que en el ejercicio precedente.

Si se excluyen los ingresos de los activos cuya cesión había sido comprometida en 2002, pero no completada en ese mismo año, la cifra real de negocio de Vivendi Universal en ese ejercicio se situó en 28.112 millones de euros, un 11% más que en el año precedente. Lo cual implica un buen progreso en un año marcado por múltiples crisis, desde el despido de Pierre Lescure como presidente de Canal Plus, en un desesperado intento de Jean-Marie Messier de buscar cabezas de turco para su arriesgadísima gestión, hasta la caída del propio Messier.

La deuda neta contable de Vivendi Universal, cifrada en casi 19.000 millones de euros a mediados de 2002 (al margen de la filial Vivendi Environment), había quedado reducida a 13.000 millones de euros a finales de 2002, según fuentes de Vivendi. El objetivo declarado de Jean-René Fourtou es el de rebajarla a menos de 8.000 millones de euros en 2004.

Mientras el presidente de Vivendi Universal mantiene a rajatabla el objetivo de reducir el tamaño del grupo, las actividades de sus principales sectores evolucionan de modo distinto, como se observa en el recuento por sectores.

Televisión

En una coyuntura ciertamente poco favorable, Fourtou ha aplazado la salida a Bolsa de Canal Plus Francia. Además, ha cambiado su equipo directivo, con el encargo de acometer un plan de reestructuración. En lugar de Xavier Coutoure, que se hizo cargo de la gestión televisiva en los últimos estertores de la etapa de Jean-Marie Messier como presidente de Vivendi Universal, el nuevo director del grupo Canal Plus es Bertrand Méheut, un gestor que llevaba pocos meses en la casa. Ingeniero de profesión, procedente del sector químico, de 51 años de edad, a todas luces cuenta con la confianza del presidente de Vivendi.

Dieciocho años después de su lanzamiento, la cadena Canal Plus tiene 4,5 millones de abonados en Francia, unos 70.000 menos que en el año precedente. Su plataforma CanalSatellite, que ofrece las cadenas temáticas, cuenta actualmente con más de dos millones.

"Canal Plus debe reorganizarse imperativamente, ganar en productividad, volver a pensar su línea editorial", afirma el presidente de Vivendi. Frente a los 374 millones de euros perdidos por Canal Plus en 2001, el accionista espera que este año alcance el equilibrio en las cuentas, una vez eliminado el foco de pérdidas que constituía la filial italiana Telepiú, y tras una probable reducción de personal y una simplificación de su complejidad jurídica. Pero las incógnitas esenciales residen en las condiciones en que podrá contar con derechos de fútbol y de cine, los dos pilares de su sistema de televisión de pago.

En lo que al fútbol se refiere, Canal Plus ha peleado con fuerza para quedarse con la exclusividad del Campeonato de Fútbol de Francia para las temporadas 2004-2007. La Liga Profesional le adjudicó esos derechos a cambio de 480 millones de euros por año, pero TPS, la oferta digital competidora (controlada por TF1, la primera cadena de televisión de Francia), ha logrado de la autoridad de la Competencia el bloqueo de esa exclusividad. Enfrentadas a un pleito que se anuncia muy largo, las dos partes han aceptado un curioso sistema de "mediación judicial", del que cabe esperar un cierto reparto de los derechos en juego. Así pues, lo probable es que no haya exclusividad.

En cuanto al cine, Canal Plus continúa sometido a los compromisos aceptados en su día para que el Estado le concediera la licencia de explotación, que le obligan a dedicar al cine el 20% de su cifra de negocio (la cadena francesa concesionaria ingresó 2.652 millones de euros en 2002).

Una carga muy pesada

Cineastas de peso como Costa Gavras reconocen que la carga es demasiado pesada para Canal Plus, puesto que el cine se financia ahora con diversos procedimientos y las películas por televisión sufren, además, la competencia creciente del formato DVD. Canal Plus puede difundir las películas un año después de su pase en salas, pero bastan seis meses para la difusión de los filmes en DVD.

Canal Plus Francia se enfrenta, además, a las apetencias de sus competidores. Un grupo de inversores encabezado por Patrick Le Lay, presidente de TF1 (la principal televisión privada en abierto), propuso comprar Canal Plus hace tres meses, cuando aún no había empezado la batalla por el fútbol que se desarrolla en la actualidad. Fourtou contestó entonces que Canal Plus no estaba en venta y lo ha vuelto a repetir. Una fusión entre TPS y CanalSatellite es lo que más desean los inversores, convencidos de que es la única opción con verdadero futuro. Pero ese proceso no está maduro.

Vivendi Universal puede continuar siendo un grupo empresarial importante, sobre la base de apoyarse en tres sectores básicos: televisión (Canal Plus) y telefonía (Cegetel) en Francia, así como en las actividades de cine, televisión y música en Estados Unidos.

Justamente el futuro de las actividades en Estados Unidos está sumido en una incógnita, tras la irrupción de un millonario del petróleo, Marvin Davis, clasificado como el 72º hombre más rico del mundo según la revista Forbes y ex dueño de la cadena televisiva Fox. Este hombre se propone comprar los estudios Universal y las actividades de música de Universal, y para ello ha anticipado una cifra en torno a los 20.000 millones de dólares, cantidad que incluye la asunción de deudas por valor de 5.000 millones.

Culminar una venta de este tipo no sería nada despreciable para Vivendi Universal, en términos financieros, siempre que su estrategia sea la de replegarse de nuevo sobre Europa. A esa opción de fondo se unen las discusiones previsibles sobre la valoración de las actividades norteamericanas de Vivendi Universal y los acuerdos contractuales que ligan a ese grupo con Barry Diller, el actual presidente de la compañía afectada, Vivendi Universal Entertainment (VUE). Fuentes francesas de Vivendi se dan de plazo hasta junio para despejar el futuro de la pata americana del grupo.

Más clara es la apuesta de Vivendi Universal por las telecomunicaciones. La compañía telefónica Cegetel -que gestiona la marca de telefonía móvil SFR- ha comunicado un avance del 11% en su cifra de negocio en el ejercicio de 2002 (situada en 7.100 millones de euros), en señal de que la gran batalla emprendida por Vivendi para controlar Cegetel no ha sido en vano. Desde el 23 de enero pasado, Vivendi Universal controla el 70% de Cegetel, en lugar del 44% de que disponía hasta entonces. Vivendi ha comprado varias participaciones para constituirse en accionista principal frente al británico Vodafone, que aspiraba a quedarse con Cegetel para obtener una cuota de mercado en Francia.

Ventas obligadas

Para conseguir ese control sobre Cegetel, el grupo Vivendi Universal ha tenido que vender la mitad de su participación en Vivendi Environnement y tiene previsto ceder el resto antes de que termine 2004. Esta decisión ha sido la más importante de Fourtou en el frente de las ventas de activos, que está llevando a cabo sin desmayo para reducir el colosal endeudamiento heredado de la bulimia de compras que caracterizó la etapa de Jean-Marie Messier.

A 31 de diciembre pasado, Vivendi Universal había concluido acuerdos de venta por un monto total de 8.200 millones de euros, de los cuales el grupo ya había cobrado 6.400 millones de euros en esa fecha, según fuentes oficiales del mismo. Sigue pendiente de finalización de la venta de Telepiú (por la que podrían obtener 893 millones de euros), pero ya han terminado las de Canal Plus Technologies y el grupo de prensa Express-Expansión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003