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Tribuna:COYUNTURA NACIONAL

Amargo dólar

La crisis de las bolsas, que ya dura tres años, está cuestionando todos los lugares comunes difundidos a lo largo de los noventa. Entre los mantras más utilizados estaba el de la necesidad de diversificar las inversiones. Imágenes del tipo de "no hay que poner todos los huevos en la misma cesta" se han utilizado, y se utilizan, para ilustrarlo. De ahí, que muchos ahorradores hayan terminado por comprar fondos que invierten en los EEUU, incorporando de esa forma el riesgo de cambio a su cartera.

El problema es que, así como es conocido y aceptado comúnmente que la inversión en Bolsa puede producir elevados beneficios pero también fuertes pérdidas, no está tan claro que ocurra lo mismo con otro tipo de inversiones. El caso más extremo es el de la inversión en renta fija, a la que buena parte de los ahorradores y partícipes en fondos de inversión tienen asociado el misterioso privilegio de que no origina pérdidas. De hecho, desde 1994 no ha sucedido ningún episodio grave de subida de los tipos de interés de medio y largo plazo que les haya provocado minusvalías importantes, como ocurrió en ese año de manera virulenta.

Tampoco suele hablarse de las pérdidas provocadas a los fondos de inversión por una evolución desfavorable de la cotización de las monedas que forman parte de su cartera. En la actualidad, están autorizados para su distribución en España 241 fondos que invierten en activos denominados en dólares, 58 de ellos en renta fija y 183 en renta variable. Pues bien, en los últimos 12 meses, la rentabilidad media (medida en dólares) de los primeros ha sido de 8.46%, y la de los segundos de -22%. Sin embargo, si el cálculo se hace en euros, la rentabilidad media de los de renta fija es de -12.61% y la de los de renta variable -37.14%.

Es decir, lo que en el caso de los fondos de renta fija, hubiera sido una buena inversión se convierte, al hacer el cálculo en euros, en una pérdida importante, y la inversión en Bolsa, que ya hubiera ido mal de por sí, se agrava con el 19% que se ha depreciado el dólar frente al Euro desde febrero de 2002.

Los datos del comercio exterior norteamericano auguran un déficit de la balanza por cuenta corriente de casi medio billón de dólares (5% del PIB) para 2002, y esto hace casi inevitable una fase, de entre 4 y 5 años, de debilidad del dólar. Quienes hayan optado por diversificar su inversión hacia monedas diferentes del euro (aunque obtengan sus ingresos y tengan denominado en éste su patrimonio) deberían ser conscientes del riesgo en el que están incurriendo.

Juan Ignacio Crespo es director de Análisis de Lipper

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003