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Los constructores rehabilitan interiores de manzana del Eixample para revalorizar los pisos

Las viviendas que dan a los nuevos espacios incrementan su precio hasta un 20%

La recuperación de los interiores de manzana del Eixample de Barcelona como zonas verdes y de descanso no constituye sólo un beneficio para los ciudadanos dispuestos a disfrutar de ellas en sus ratos de ocio. También salen ganando los constructores y el mercado inmobiliario porque, después de las reformas, los precios de los pisos del interior de manzana se revalorizan hasta un 20%. Así, los constructores se han sumado a la iniciativa pública y están invirtiendo en la recuperación de cinco de estos interiores.

Desde 1985 la empresa municipal Pro Eixample ha recuperado 21 interiores de manzana y prevé llegar hasta 45 en 2008. De éstos, dos se abrirán al público dentro de pocas semanas y otros tres a lo largo de este año. El objetivo que persigue el Ayuntamiento, según anunció el pasado verano, es que una de cada nueve manzanas del distrito tenga un espacio interior abierto al público, de forma que los vecinos dispongan de una zona que combine verde, descanso y área de juegos infantiles cada 200 metros.

Sin embargo, si hasta el momento las obras de recuperación de estos espacios se habían financiado con dinero público, ahora constructores y promotores se han sumado a la iniciativa. El proceso consiste en que los promotores privados compran suelo en manzanas donde levantarán pisos, y a través de contratos con Pro Eixample ceden una parte del terreno a la ciudad. Es decir, lo regalan.

Espacios públicos

En algunos casos son los mismos promotores quienes urbanizan el interior de manzana y sus accesos, y en otros la obra la realiza la empresa municipal. Eso sí, el proyecto lo supervisa siempre Pro Eixample y una vez terminadas las obras el espacio pasa a ser totalmente público, de forma que es el Ayuntamiento el que se encarga de su gestión y mantenimiento. El coste de la urbanización es de unos 150 euros el metro cuadrado. Las dimensiones de la mayoría de estos espacios oscilan entre 800 y 2.000 metros cuadrados. Cuestan, por tanto, entre 120.000 y 300.000 euros (entre 20 y 50 millones de pesetas).

A día de hoy, hay cuatro obras impulsadas por la iniciativa privada en marcha y otra comenzará en breve. Son dos manzanas que se encuentran entre las calles de Ali Bei y Ausiàs Marc -en su confluencia con Nàpols una y con Sardenya la otra-, la manzana de la antigua fábrica Myrurgia (Nàpols-Provença) y el número 191 de la calle de Rosselló. La quinta es la apertura al público de la cubierta del edificio que ocupa la parte central del pasaje que hay en el paseo de Gràcia entre la calle de la Diputació y la Gran Via.El cuarto teniente de alcalde y presidente de Pro Eixample, Jordi Portabella, explica que esta "colaboración público-privada" es "una medida eficaz que aumenta la rentabilidad del dinero público porque abarata los costes de abrir nuevos espacios que esponjan a toda la ciudad". Portabella reconoce que para los constructores estas operaciones suponen la posibilidad de "ofrecer promociones con una mejor relación calidad-precio".

Desde la Asociación de Promotores y Constructores (APCE), un portavoz admite que la apertura de estos espacios revaloriza los pisos que miran al interior de la manzana "al menos entre el 10% y el 20%". El mismo promotor explica que la existencia de estos oasis de tranquilidad pueden llegar a invertir la clásica regla por la cual los pisos exteriores son más caros que los interiores, tanto si son de segunda mano como de nueva construcción.

Interiores mejorados

El interior que está a punto de abrirse en la calle de Aragó entre las de Padilla y Castillejos es un caso paradigmático de este fenómeno. Los vecinos de los pisos exteriores continuarán soportando el ruido de una de las vías básicas de la ciudad, mientras que los de los interiores saldrán ganando, como mínimo en vistas, además de que dispondrán de una zona donde, por ejemplo, los niños podrán jugar sin cruzar la calle. Hasta podrán vigilarles o avisarles de que la cena está lista desde la ventana de casa.

El presidente del Colegio de Agentes Inmobiliarios, Joan Oller, corrobora la tesis de los promotores y constructores: el aumento de los precios puede oscilar entre el 5% y el 20%. Oller explica que la revalorización de los pisos depende de las características de cada zona y de las fincas: las comunicaciones, la proximidad con equipamientos o el estado de los edificios condicionan también los precios. Sin embargo, "no hay ninguna duda de que se dota a las viviendas de una prestación en el entorno que tiene una plusvalía".

Todo esto parecen tenerlo muy claro en la empresa constructora Metro 3, que ha cedido el suelo interior de las dos manzanas de la calle de Ali Bei, junto a la estación del Norte, en las que se están levantando viviendas. Sólo en Ali Bei con Roger de Flor son cinco promociones: tres en Roger de Flor -con pisos cuyo precio oscila entre 280.000 euros los exteriores y 460.000 las plantas bajas interiores con jardín-, una en Ali Bei y otra en Nàpols. Àngel Gregori, comercial de Metro 3, considera que el beneficio de estas obras es "para todo el mundo, porque se pasa de tener un interior degradado a una zona abierta a los ciudadanos".

La apertura de este interior, que antiguamente fue la carretera de Horta, es la más espectacular de las cuatro que están en obras. Como en la otra manzana de Ali Bei, la urbanización de los 2.150 metros cuadrados corre a cargo de Pro Eixample. Además de abrir la carretera de forma que cruce la manzana en la diagonal originaria, la obra prevé construir un centro de servicios sociales en el interior. Será un edificio bajo que se integre en el conjunto, de más de 2.000 en total.

Guardería municipal

También habrá un equipamiento público en la manzana de la antigua fábrica Myrurgia: una guardería municipal. Allí, una pequeña parte del interior corresponderá al patio de la escuela y el resto será de uso ciudadano.

En el caso del interior de la calle de Rosselló 191, el promotor es el constructor de un futuro hotel. El establecimiento ocupará una cuarta parte del solar y el resto será de uso público. Finalmente, el proyecto del pasaje del paseo de Gràcia prevé convertir en zona de paso y descanso la cubierta de lo que antiguamente fue el teatro Español. El edificio ocupa la parte central del pasaje y el acceso se hará mediante ascensores, según explica el arquitecto Felip Pich-Aguilera, autor del edificio bioclimático que se está levantando en la calle de Pau Claris.

En vista del éxito que ha tenido la apertura de interiores de manzana tanto entre los ciudadanos como en el sector inmobiliario y de la construcción, Pro Eixample prepara una campaña de promoción de la rehabilitación de las fachadas interiores de los edificios del distrito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003