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Viva el lenguaje

"Vaya power", exclamó Carlos Lozano al finalizar la actuación de Ainhoa en una Operación Triunfo, formalmente perfecta pero plana en lo conceptual (para que se hagan una idea: lo más emocionante fue la aparición de Jordi Bosch, secretario general de TVE).

Eurofonía

Lo de vaya power responde a una modalidad verbal cada vez más extendida: una palabra en castellano, otra en inglés. En la Europa del futuro, las lenguas de cada país sólo se usarán en parte, para así poder practicar ese anglopapanatas que tanto sirve para tirarle los tejos a turistas beodas, que te estafen en una academia de idiomas o entender las canciones del eurofestival. TVE estará representada por Beth y Dime, una canción igual de sosa que las demás y que, a diferencia de Europe living a celebration, no tiene palabras en inglés. Su estribillo incluye una frase que deberían aplicarse los políticos que interpretaron las manifestaciones contra la guerra en un debate parlamentario con un nivel de interrupciones similar al de Crónicas marcianas: "Vamos a olvidar el ayer y a comenzar otra vez, sin mentiras".

Humor amarillo

Veo a Manolo Escobar en el espléndido anuncio de Páginas amarillas. Ha encontrado su carro. Parece una buena noticia pero quizá no lo sea tanto. Mientras lo buscaba, quedaba algo por resolver. El sentido de la vida, encarnado en ese ente inaccesible, estrella del top ten de objetos robados, ha resultado ser un carro corriente y moliente, sin un triste cierre centralizado. Quedan algunos interrogantes. ¿Quién lo robó? ¿Por qué lo dejó tirado en medio del campo? Creíamos que ¿Quién sabe dónde?, Expediente X y CSI eran la solución a los misterios y resulta que la respuesta estaba en el listín telefónico.

Real academia

Crónicas marcianas sigue buceando en el alma humana. Invitó a Lara Rodríguez, ex secretaria de Carmina Ordóñez, un título aristocrático en la cadena sucesoria de la cutre-set. En una reyerta de alto voltaje se las tuvo con Coto Matamoros. Se insultaron tanto que Sardá intervino para marcar las reglas del juego. "Se puede decir mala y mentirosa, pero no perra", ordenaba fingiendo apaciguar el pollo que él mismo había propiciado. Matamoros, sin embargo, le llamó a Rodríguez bruja, vaca-burra, fea y le dedicó un comentario digno de Carlos Yoyas: "Hazte una liposucción, coño". Ella tampoco se mordió la lengua y le llamó chulo, mamarracho, gilipollas y algo todavía más grave: le acusó de conducir sin tener carné. "¡Soy el carnicero de Mittwakee!", respondía Matamoros poniendo cara de psicópata. Fue un sentido homenaje a la riqueza léxica del castellano. Dos días más tarde, en A corazón abierto, Kiko Matamoros imitó a su hermano Coto y se dejó insultar por Margarita Seisdedos, que le llamó calvo y cabrón. A lo que Jordi González respondió: "En este programa no se puede llamar calvo a los colaboradores, señora".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de febrero de 2003.

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