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FÚTBOL | La jornada de Liga

Dani deja de nuevo sin chispa al Betis

Resentido de la lesión de rodilla que le marginó diez meses, el delantero es baja ante el Barça

Regresó cuando más falta le hacía al Betis, atosigado por sus carencias en el ataque y con el único delantero en activo, el portugués João Tomás, inmerso en una depresión personal y de juego agudizada por el desprecio del público verdiblanco. Y lo hizo siguiendo su particular concepción del fútbol, ésa con la que se ganó el favor de los entrenadores y la afición en los 17 partidos que disputó en la Primera División la pasada temporada antes de desaparecer del mapa durante diez meses por culpa de una grave lesión en los ligamentos de su rodilla derecha.

Tras más de 300 días de olvido y de trabajo en solitario, Daniel Martín, Dani, reapareció la pasada jornada ante el líder, la Real Sociedad, y su presencia no pasó, desde luego, inadvertida. Cuando más feliz se lo prometía el equipo vasco, con un 1-2 en el marcador y confiado en que el sevillano no levantaría ya la cabeza, Dani reventó el partido con una de esas actuaciones que, como su forma de jugar, no deja indiferente a nadie.

"Que no me llame ahora para ir a tomar algo el que no me ha llamado en todo este tiempo"

Dani forzó una falta que sirvió para que el rumano Filipescu empatara de forma inverosimil y, no satisfecho con eso, este joven trianero de 21 años aún tuvo tiempo de arrancar un penalti tan discutible reglamentariamente como indiscutible es su pillería y soltura en el área.

Pero la felicidad le ha durado poco: unas molestias en la rodilla le han dejado fuera de la cita ante el Barcelona para gran pesar de su técnico, Víctor Fernández, quien esta semana le agasajó recordando cómo el pasado curso, después de que truncara la victoria del Celta sobre los verdiblancos, se dirigió a él para felicitarle por su espléndida actuación. El principal afectado por esta recaída es el propio delantero, que se perderá la oportunidad de exhibir en el Camp Nou el repertorio de diabluras que le sirvió para endosar dos goles al cuadro azulgrana en el pasado ejercicio.

Listo y vivo como pocos, Dani ya ha encontrado la forma de consolarse: saber que estará en óptimas condiciones para enfrentarse al Sevilla en el derby de la próxima jornada, fecha que, asegura, ha sido su obsesión durante sus diez meses apartado del fútbol.

"Durante este tiempo me he sentido más aficionado que futbolista. He pasado demasiado tiempo en la grada. Aahí es donde uno lo pasa peor. Esta fecha la tenía señalada en el calendario y he apretado para estar a tiempo. Soy bético desde chico y tengo unas ganas...", afirma el delantero, que rechaza esa etiqueta que le han colgado de ser un jugador pillo. "El juego que hago es el que tengo que hacer porque, con mi cuerpo, no puedo hacer otra cosa. Si hay que ser más listo que el rival o un pesado, lo seré. Me da buenos resultados", razona.

Dani asegura haber madurado lo suficiente durante este tiempo para discernir con claridad entre el polvo y la paja, algo que ha aplicado esta semana para mantenerse ajeno a los mil y un elogios que ha recibido por su actuación ante la Real. "Una cosa tengo clara: el que no me ha llamado cuando estaba lesionado, que no lo haga ahora para decirme que vayamos a tomarnos algo por ahí, porque eso es muy fácil. Cuando veo en el móvil un número que no ha aparecido en los últimos meses, no quiero saber nada de él", protesta con gesto serio. "Lo he pasado muy mal porque iba todos los días a la recuperación completamente solo y el único apoyo que he tenido ha sido el de mi novia, mis amigos de siempre y mi familia", añade con cierta amargura.

"La gente cree que todo es maravilloso porque estamos bien pagados, pero no todo en el fútbol es de color de rosa", remacha Dani, que, una vez recuperado en lo profesional también espera dar un giro a su vida privada: "Los estudios no me han gustado nunca. Menos mal que me salió lo de ser futbolista. Y, para una vez que me lanzo, me apunto a Opening y fíjase cómo ha acabado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de febrero de 2003