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Reportaje:

Huérfanos con padre

Nace en Granada una asociación que reclama la custodia compartida de los hijos en caso de separación de la pareja

Dos fines de semana al mes y algunos días de vacaciones es el tiempo del que ha dispuesto Pedro durante ocho años para compartir la vida con su hija. Ha tenido que poner toda su dedicación y empeño para sacar el máximo jugo a esos días que a tan poco le saben. Durante ese corto espacio en común hay que ponerse al día de cuanto les acontece a ambos durante el resto del tiempo y no es fácil la tarea, porque a veces las relaciones se enfrían hasta tal punto que hay padres que llegan a perder todo contacto con sus hijos.

Esta situación, muy común entre los padres separados con hijos, ha llevado a una decena de progenitores granadinos a crear una asociación que pretende luchar para que se otorgue la custodia compartida entre la madre y el padre desde el momento en que se produce la separación o el divorcio. La Asociación Pro Derechos de los Hijos de Separados, recién fundada por nueve padres granadinos, defiende más el bienestar de los propios hijos que el derecho de los padres a disfrutar de ellos.

"Los niños no son una propiedad de uno u otro bando, sino que tienen dos padres con quienes han de compartir su tiempo equitativamente para que puedan mantener un buen estado emocional", explica Pedro, nombre bajo el que oculta su verdadera identidad uno de los fundadores de la primera asociación de este tipo que se crea en Andalucía.

Los especialistas no paran de advertir sobre el sufrimiento que para los niños suele ocasionar el divorcio de los padres, sobre todo cuando éste no es amistoso. A pesar de ello se siguen dando casos en los que los hijos se convierten en moneda de cambio en las disputas paternas y se producen casos muy trágicos.

Lucas, otro de los asociados, tiene una hija de trece años a la que hace mucho tiempo que no ve; lo decidió la propia chica. ¿Cierto? Los miembros de esta asociación denuncian que en muchos casos "las madres ponen a los hijos en contra nuestra para afianzarlos a su lado y eso hace que luego no nos quieran ni ver".

La asociación es también una forma de canalizar la "desesperación e impotencia" que los padres padecen por no poder pasar más tiempo con sus hijos, a los que en muchos momentos tienen la convicción de estar perdiendo. "Yo me he tenido que esconder tras un árbol para ver un momento a mi hija", relata Lucas.

Los miembros de este grupo admiten que hay padres que no deben tener la custodia de sus hijos porque no son capaces o porque no les interesa. Sin embargo, denuncian que hay otros muchos casos en los que los hombres están tan capacitados como las madres para cuidar de los pequeños de forma habitual.

Pedro compartió las tareas domésticas y laborales con su mujer durante los años en los que estuvieron unidos. Pero, tras la separación, "el juez decidió que la madre era la persona idónea para hacerse cargo de ellos". "Es como un retroceso de medio siglo en la historia -agrega el padre-, porque se produce una contradicción entre la vida igualitaria de las familias, que se ha generalizado, y los roles y mitos machistas que se imponen en el momento del divorcio".

Los padres que han formado este grupo pretenden concienciar a la población de que es incierta la idea de que los hijos tienen más estabilidad si pasan la mayor parte del tiempo con uno de sus progenitores. "Es todo lo contrario, pues en ese momento quedan huérfanos de padre y eso sí es una carencia que los puede desestabilizar", explicaba Luis, otro de los miembros de este grupo, que también reclama su derecho a leer un cuento a sus hijos antes de dormir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de febrero de 2003