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Un 'caza' F-18 se estrella en la costa de Canarias por un problema de combustible

El único tripulante, que resultó ileso, saltó antes de que el aparato se precipitara al mar

Un cazabombardero F-18 cayó ayer al mar junto a la isla de Gran Canaria, al parecer por un problema de combustible, según fuentes del Servicio Aéreo de Rescate. El único tripulante del aparato, el capitán Daniel Alemán, saltó en paracaídas antes de que el avión se precipitara al mar, en aguas próximas a Pozo Izquierdo, en la costa sureste de la isla. El piloto fue rescatado ileso unos 40 minutos después. Se trata del segundo accidente de un avión militar este año. El 22 de enero murió un teniente al estrellarse un F-5 de la base de Talavera la Real (Badajoz).

El Servicio Aéreo de Rescate (SAR) recibió a las dos de la tarde una llamada de la Torre de Control del aeropuerto militar de Gando en la que se le alertaba de que un F-18 había sufrido un accidente a unos 1.000 metros de distancia de la costa sureste de Gran Canaria.

Inmediatamente se inició la búsqueda del único tripulante del aparato, en la que participaron un avión Focker, un helicóptero del SAR y otro helicóptero del Grupo de Intervención de Emergencias del Gobierno canario, así como un equipo de unas cien personas. También intervinieron en la búsqueda efectivos de Marina Mercante, Protección Civil y el servicio de coordinación de emergencias 112.

Unos 40 minutos después del siniestro, se logró rescatar, "en perfecto estado de salud", al tripulante. El avión regresaba de un vuelo de instrucción y había iniciado ya la aproximación a la base de Gando cuando sufrió una emergencia producida aparentemente por falta de combustible. El aparato se partió en varios fragmentos, mientras que el piloto, pese a no sufrir lesiones aparentes, fue trasladado al Hospital Insular de Gran Canaria, para someterse a una exploración. Fuentes militares dijeron que el capitán presentaba un "estado de nerviosismo" propio de un suceso de estas características, pero que estaba previsto que fuse dado de alta en pocas horas.

Tras rescatar al piloto, efectivos militares balizaron la zona del siniestro para recuperar los restos del aparato y realizar las investigaciones que permitan aclarar las causas del accidente.

El F-18 siniestrado pertenecía al 462 escuadrón del Ejército del Aire, con base en Gando, en la isla de Gran Canaria. Dicho destacamento está integrado por los 24 aviones de segunda mano que fueron comprados a la Marina de los Estados Unidos la pasasa década. En total, el Ejército del Aire cuenta con unos 90 aviones F-18. En las bases de Torrejón de Ardoz (Madrid) y Zaragoza están los aparatos restantes de los 72 que se compraron en los años ochenta por 300.000 millones de pesetas y a los que ahora se está sometiendo a un programa de modernización que coincide con la mitad de su vida operativa.

Éste es el segundo accidente de un avión militar en menos de un mes. El pasado 22 de enero, un reactor F-5B, con dos tripulantes, se estrelló a unos 30 kilómetros de la base aérea de Talavera la Real (Badajoz) cuando realizaba un vuelo de prácticas, junto a otro F-5, y entró en una turbulencia que desestabilizó el avión. En el accidente falleció el teniente David Martínez Laborería, de 25 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de febrero de 2003