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Crónica:

El Depor sobrevive a la revancha de Pandiani

A Pandiani sólo le faltó pedir disculpas. Ni el cabezazo contundente de la primera parte ni la volea cruzada de la segunda le arrancaron el menor gesto de alegría. El uruguayo no olvidaba que sigue siendo jugador del Deportivo, aunque preste servicios en Mallorca. Pero con esa cara de lamento que se le quedó después de cada gol, Pandiani cumplió sus obligaciones y a punto estuvo de hundir al Deportivo. El Mallorca tuvo la eliminatoria resuelta, aunque nada hay resuelto ante la fortaleza rematadora del Depor, que apareció en los dos minutos finales y dejó abierta la posibilidad de encontrar aún el camino a la final de Copa.

DEPORTIVO 2 - MALLORCA 3

Deportivo: Juanmi; Manuel Pablo, Donato, Andrade, Capdevila; Sergio (Scaloni m. 59), Duscher, Mauro Silva, Amavisca (Makaay m. 46); Tristán y Luque.

Mallorca: Leo Franco; Cortés, Lusenhoff, Poli, M. Soler; Novo, Lozano (Robles m. 90), Ibagaza, Riera; Pandiani (Marcos m. 84) y Eto'o (Carlos m. 86).

Goles: 0-1. M. 38. Pandiani.0-2. M. 80. Pandiani. 0-3. M. 83. Eto'o. 1-3. M. 89. Penalti que convierte Tristán.2-3. M. 90. Makaay.

Árbitro: Esquinas Torres. Amonestó a Miquel Soler.

Unos 22.000 espectadores en Riazor. Partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey. Hoy se disputa la segunda semifinal Recreativo-Osasuna (21.30, autonómicas). El choque empezó quince minutos tarde por un corte del suministro eléctrico.

Sin Valerón y con las bandas muy debilitadas, el Deportivo actual apenas se parece en más que la camiseta al de hace unas pocas semanas. Aquel equipo jugaba con un solo atacante y entraba al área por todas partes. Éste suele alinear dos puntas y no ve la portería ni a la de tres. Antes el Depor abrumaba a sus rivales tejiendo el juego por todo el campo. Ahora no tiene más solución que meter el balón en el área de cualquier manera para ver si uno de sus arietes puede enganchar un buen remate.

El asunto puede funcionar cuando los rivales dejan terreno para el contragolpe. Pero el Mallorca no picó. Más bien, tomó al pie de la letra los consejos del librillo para ocasiones como la de anoche, que le dictaban precisamente un partido de contención y contraataque. Y como el Mallorca se organizó atrás, el Depor quedó a solas con su voluntad, su limitado repertorio y la esperanza que nunca pierde en la eficacia de sus delanteros. Para agravar las cosas, el cuadro de Irureta tampoco dejó esta vez de brindar favores defensivos. Como si Donato no conociese de nada a Pandiani, lo dejó sólo ante su jugada favorita: un cabezazo de frente a la portería.

Irureta vació su arsenal en el descanso e introdujo a Makaay, un tercer ariete. Seguramente era la única solución a mano, pero sólo sirvió para corroborar un axioma: atacar bien no equivale a acumular delanteros. El Depor siguió sin saber cómo tenía que subir la pelota y cada vez fue perdiendo más el hilo del juego. Los contragolpes del Mallorca se hicieron tan frecuentes que, por momentos, se convirtieron en una ofensiva total.Volvió a aparecer Pandiani, tras él Eto'o y ya parecía que iba a sobrar el choque de vuelta. Pero el bosque de delanteros del Deportivo se rebeló en los dos últimos minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 2003