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Reportaje:

Las esquinas del Fòrum

Manuel de Solà-Morales prepara para 2004 una exposición sobre las ciudades basada en el chaflán

"Una ciudad está compuesta por diferentes clases de hombres, personas similares no pueden crear una ciudad". La cita es de Aristóteles (Política) y encabeza el proyecto de exposición para el Fòrum sobre las ciudades que prepara Manuel de Solà-Morales (Barcelona, 1939) y que se relaciona con uno de los tres ejes de 2004: la diversidad cultural. El arquitecto basa su propuesta en el chaflán, en tanto que gran metonimia urbana: "Es el lugar de la diferencia, el conflicto, la acogida, la justicia y la compasión". "Todo eso sin perder de vista la materia, el sentido táctil de la esquina", precisa.

Hubo una idea primigenia del Fòrum que nunca llegó a prosperar: la de convertirlo en un gran encuentro de ciudades en tanto que grandes contenedores contemporáneos de las diferencias culturales y de las exigencias medioambientales de sostenibilidad, todo ello en un contexto de convivencia razonablemente pacífica entre seres humanos. Una conceptualización de este tipo, opinan diversos expertos, hubiera allanado la inteligibilidad de la convocatoria de un foro de las culturas: el 80% de la población mundial vive hoy en ciudades, de modo que la aprehensión de este tipo de realidades es inmediata para una gran mayoría.

Las ciudades son esquinas: cruces de flujos migratorios, de información y capitales

Se apostó finalmente por la vía más conceptual, pero la ciudad sigue teniendo en el programa un peso específico de primer orden: por la propia tradición de Barcelona -ciudad de arquitectos, urbanistas y constructores- y por la transformación que históricamente experimenta bajo el impulso de grandes acontecimientos con pujos de internacionalidad. Una de las tres grandes exposiciones que se celebrarán en el recinto del Fòrum, y más concretamente en el Centro de Convenciones -compartirá los 11.000 metros cuadrados disponibles con la supuesta estrella del acontecimiento: la exposición Les veus-, está dedicada precisamente a la ciudad, y su pensador es el barcelonés Manuel de Solà-Morales.

"Pretendo que sea una exposición material, táctil. Vamos a reproducir, en diferentes formatos de simulación (escenografías teatrales, proyecciones, grandes maquetas) una docena de edificios de esquina de todo el mundo, significativos por algún motivo: el Flat Iron de Nueva York, el café Aux Deux Magots de París, los grandes almacenes Harrods de Londres, el Jahn al-Jalili de El Cairo y una esquina del Eixample de Barcelona. Ésta sería la parte más espectacular de la propuesta: el chaflán como origen y fundamento, módulo y sustancia de la forma urbana".

¿Por qué precisamente la esquina?

"Porque es el lugar del encuentro, el intercambio, el conflicto, la mezcla social. Una parte de la exposición estará dedicada al uso de las esquinas, a cómo se utilizan, y se basará en el cine. Las esquinas son espacios para el intercambio económico -cafés, tiendas- y también de confluencia de itinerarios cotidianos. Pero son además los lugares específicos del conflicto: la guerra lo es de verdad cuando llega a las esquinas de las ciudades, cuando en ellas se montan las barricadas" .

¿Por qué la esquina como metáfora de la ciudad?

"Porque una ciudad, su tejido, es en definitiva una multiplicación de chaflanes. Si se entiende la esquina, se entiende cómo está hecha la ciudad. Y si se entiende ésta, se entiende bastante el mundo. Porque las ciudades son esquinas: cruces de flujos migratorios, de información, capitales y transportes".

¿Esquina local frente al mundo global?

"Las periferias, el Tercer Mundo, no tienen esquinas. Son cruces de autopistas sin significado urbano. En cambio, las verdaderas esquinas crean tejido, son zonas de confluencia social, de encuentros estratégicos, más que estructurales. Y son también los espacios de la indecisión, lo que nos remite a territorios literarios y filosóficos. Las esquinas son la síntesis de muchas disciplinas".

Y son, a la vez, profundamente barcelonesas. El plan Cerdà es un plan de chaflanes organizados de manera racional.

"Una idea como ésta, en efecto, permite viajar de lo conocido a lo que nos queda por conocer. Explicar las esquinas de Manila, Seúl, Shanghai, Barcelona o Moscú, o las de Sarajevo, Gaza o Kandahar, nos permite abrirnos a realidades muy distintas y lejanas. Sin olvidar nunca el aspecto físico, porque ésta será una exposición de la experiencia".

Asesoran, entre otros, al comisario Solà-Morales, Mirko Zardini, del Centro Canadiense de Arquitectura y de la Trienal de Milán; el historiador de las ciudades Joseph Rykwert; el sociólogo Richard Sennett, y el crítico holandés Hasn Ibelings.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de febrero de 2003