Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El túnel de Santa María de la Cabeza se inaugura con una protesta vecinal

El PSOE denuncia que la "autovía de Toledo" penetra hasta el centro de Madrid

Apenas un minuto. Ése es el tiempo que se tarda en recorrer en coche el túnel que discurre bajo el paseo de Santa María de la Cabeza para enlazar Atocha con la M-30, a la altura del puente de Praga, y la carretera de Toledo. Quedó abierto ayer al tráfico con una atípica ceremonia de inauguración en la que el presidente regional y candidato a la alcaldía, Alberto Ruiz-Gallardón, y el actual alcalde, José María Álvarez del Manzano, no recorrieron el túnel para "no enojar a los vecinos", según el regidor. Unas 200 personas protestaron porque la salida del subterráneo les "encierra como ratas".

Es, con 1.118 metros, el túnel urbano más largo de España -aunque ostentará esa marca sólo hasta que el próximo abril se abra el nuevo subterráneo de María de Molina- y es, además, el primero de la capital que cuenta con un sofisticado sistema de detectores que informan a los conductores sobre la velocidad a la que circulan. El objetivo de ese sistema es que los vehículos no rebasen el límite de 50 kilómetro por hora, según Sigfrido Herráez, concejal de Movilidad Urbana. Con ello, el Gobierno municipal ha intentado frenar las críticas de más de 40 comunidades de vecinos, que, tras 20 meses de obras, consideran que ese túnel ha convertido el paseo de Santa María de la Cabeza en una autovía que aflora a la superficie en el cruce con el paseo de la Esperanza, con una mediana que divide en dos al barrio.

Pero el sofisticado sistema de control de velocidad no impidió que unos 200 vecinos, a pesar del frío de la mañana, esperaran al alcalde a la salida del túnel con pancartas, silbatos y bocinas. Pero Álvarez del Manzano, que habitualmente cuando inaugura los subterráneos recorre en su vehículo la nueva infraestructura, eludió esa ceremonia. Tanto el regidor como el presidente regional, Alberto Ruiz-Gallardón, y los ediles que les acompañaban, se limitaron a recorrer, en superficie parte del paseo de Santa María de la Cabeza hasta el cruce con la calle de Embajadores. En esa plaza, ocupada hasta el verano de 2001 por un paso elevado, se ha construido ahora una fuente. Al fondo de la calle se oían los sonoros pitidos de los vecinos indignados con la obra municipal.

Álvarez del Manzano afirmó, tras recibir la confirmación de que la Policía Municipal había abierto el tráfico por el subterráneo, que algunos vecinos habían intentado cortar la salida. El alcalde justificó que no había recorrido el túnel argumentando que la prudencia es una de sus características. "Procuro no hacer cosas que puedan molestar a los vecinos", afirmó. En la premura por abandonar el lugar, el coche oficial del regidor rozó con otro vehículo que atravesaba la plaza y resultó con un espejo retrovisor roto.

Los vecinos rechazaron las acusaciones del alcalde: "Nadie ha cortado el túnel. Pedimos de una manera serena que se solucione el problema que crea el muro de la mediana. Todos esperábamos que pasara el alcalde y, al no pasar, nos hemos indignado más", explicó Felipe Hernáez, uno de los congregados. A su lado, Antonio Suárez, abundó en las causas del malestar vecinal. "Nos han cerrado como si fuese una ratonera. Hay dos colegios ahí y ahora no se puede ir de uno a otro más que dando un rodeo medio kilómetro. No hay derecho; nos han dejado encerrados como ratas", se lamentó Suárez.

Para evitar ese aislamiento, las 42 comunidades de vecinos afectadas han pedido que se ponga un semáforo que permita a los peatones cruzar de lado a lado de la calle. El alcalde reconoció que hay "algunos inconvenientes para algunos vecinos", pero rechazó la posibilidad de que se ponga ese semáforo. "Mantenemos una mediana porque estamos preservando la seguridad de los ciudadanos", concluyó el regidor.

Críticas socialistas

Marta Rodríguez-Tarduchy, portavoz socialista de Obras e Infraestructuras en el Ayuntamiento, respaldó las protestas de los vecinos, ya que, en su opinión, el túnel "supone traer la autovía de Toledo al centro de Madrid". La edil socialista considera que el subterráneo es "una fractura total del barrio, ya que divide la calle de Santa María de la Cabeza en dos zonas completamente distintas y aisladas". Rodríguez-Tarduchy señaló asimismo que los vecinos del distrito de Arganzuela "llevan más de año y medio aguantando una obra absolutamente caótica".

"Muchos de los comerciantes de la zona se han visto obligados a cerrar sus negocios y otros han reducido más de un 50% sus ganancias, mientras el resto de la ciudadanía ha tenido que vivir en una auténtica ratonera de atascos, calles cortadas y ruido", señaló la edil.

Los responsables municipales destacaron, por su parte, que 50.000 vehículos pasarán cada día por el túnel. Éste ha supuesto una inversión superior a 25 millones de euros. Según la Concejalía de Obras, suprimir el paso elevado que había hasta 2001 ha permitido recuperar para el peatón 23.600 metros cuadrados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de febrero de 2003