Crítica:Crítica
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La Roma de Piranesi

Pocas veces en la historia un artista ha demostrado un amor por una ciudad como el que Giovanni Battista Piranesi (1720-1778) sintió por Roma. La muestra que presenta la Fundación Caixa Galicia en A Coruña ahonda en la relación entre el arquitecto y diseñador italiano y la ciudad a la que llegó con 20 años y a la que consagró toda su carrera artística, una de las más importantes en toda la historia del arte gráfico. Su dominio de la técnica del rayado, su magistral empleo del claroscuro y de la gama de grises son los medios que utiliza para reflejar la grandeza de la Roma clásica, una labor que afronta con una pasión que tiene un reflejo indudable en sus obras.

Algunos de los 86 grabados que se exponen ahora nunca se habían visto antes en España y las diversas series que se incluyen en la exposición abarcan distintas etapas creativas de Piranesi. Templos, arcos de triunfo, termas y anfiteatros aparecen representados en las series Architetture e Prospettive, Vedute di Archi Trionfale, Antichitá Romane, Della Manificenza ed Archittetura de Romani. En ellas aparecen los grandes temas de su obra como las relaciones entre la Antigüedad y la arquitectura moderna, la visión escenográfica del espacio y la decoración.

GIOVANNI BATTISTA PIRANESI

Fundación Caixa Galicia Médico Rodríguez, 2-4 A Coruña Hasta el 1 de marzo

La condición de arquitecto de Piranesi le lleva a plantear a través de su obra el diseño de una nueva ciudad que reproduzca la grandeza de la Roma clásica, pero con nuevos elementos aportados por el propio artista. En muchos de sus grabados realiza reconstrucciones de espacios y edificios de la antigua Roma con la incorporación de su visión personal. Aunque a Piranesi se le suele identificar con el neoclasicismo, lo cierto es que su mezcla de estilos con elementos etruscos, egipcios, barrocos y rococós se escapa a cualquier intento de clasificación.

El denominador común en toda su producción es la fascinación por el arte romano y en particular por su arquitectura, lo que incluso le llevó a participar en intensos debates con otros intelectuales que defendían la superioridad del arte griego sobre el que se hacía en Roma. Para Piranesi, la funcionalidad de las construcciones de la antigua Roma y la concepción de la arquitectura como un bien público explican la superioridad del arte al que consagró su vida.

El trabajo de Piranesi tenía un afán enciclopédico y de ahí que en la serie Antichitá Romane afronte la tarea de ofrecer un compendio de la arquitectura de Roma desde sus inicios hasta los últimos emperadores. En estos aguafuertes se pueden apreciar claras influencias de las panorámicas del Véneto, en las que arquitectura y naturaleza se unen mediante los fuertes contrastes entre luz y sombra. De esta forma se acentúa el aspecto resplandeciente de la naturaleza que envuelve los monumentos del pasado con su desorden agreste. El artista demuestra su maestría tanto en las visiones panorámicas de las plazas y palacios de Roma como en los pequeños detalles de los edificios. Su dominio de la técnica le permite ser preciso cuando quiere mostrar el capitel de una columna y jugar con la luz y las perspectivas cuando el objetivo es ofrecer una recreación del foro romano. De esta forma, el conjunto de su obra se revela como un auténtico manual del arte del grabado.

Los últimos grabados de la exposición nos acercan al diseño de chimeneas, candelabros o vasos en los que Piranesi da rienda suelta a su imaginación para mezclar elementos de diversas épocas artísticas, lo que da como resultado una gran profusión de ornamentos. Es la última pirueta de un artista que desarrolló un estilo propio, con una influencia posterior evidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 31 de enero de 2003.

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