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Reportaje:

Abusar en un reservado es delito, pero menos

Un tribunal de Valencia confirma la pena 'casi mínima' por agresión sexual a una menor en un lugar de 'efusiones amorosas'

El reservado de una discoteca de Valencia sirvió de coartada para que José Miguel Vargas, de 23 años, agrediera sexualmente a una menor de 14 años y ahora no lo pague con cárcel. La Audiencia de Valencia ha confirmado la condena que impuso el juez de primera instancia, un año y tres meses de privación de libertad, por lo que no ingresará en prisión. Entre las circunstancias valoradas para "imponer casi la pena mínima" figura que "lo acontecido sucedió en un lugar en el que las parejas se suelen entregar a efusiones amorosas".

Eran las 17.30, el horario infantil de la sala de fiestas, cuando la menor, que fue a bailar acompañada de unas amigas, aceptó subir al reservado con José Miguel "para hablar". Se sentaron en un sofá y él empezó a besarla en los labios. "No lo vuelvas a hacer", dijo ella. Pero José Miguel insistió y "procedió a tocarle los pechos y los genitales, tanto por encima de la ropa como directamente sobre la piel". Ella le exigió entonces que "depusiera automáticamente su actitud". Pero él respondió con una bofetada en la cara, la retuvo sentada, se colocó sobre las rodillas -mientras ella le decía que parara, que estaban a punto de llegar sus amigas- "tocándola hasta llegar a introducir los dedos dentro de la vagina, cogiéndole a ella la mano para que le tocara el pene, no cesando ella de decir que la dejara". La menor logró zafarse, salió corriendo del lugar y denunció después los hechos. José Miguel fue condenado a un año y tres meses, pero le pareció excesivo porque "la agresión se realizó sin violencia". Ante ese argumento, la Audiencia de Valencia reconoce que "la menor fue objeto de tocamientos pese a su oposición verbal y física", aunque "también es verdad que la denunciante no se opuso rotundamente a los besos que en un principio le dio el acusado". Añade que "cuando comenzaron los tocamientos ella se opuso y él prosiguió". Y concluye, para no estimar su recurso, que "todas las anteriores circunstancias han sido valoradas por el juzgador al imponer la pena casi mínima posible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003