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El Gobierno canario acusa a Interior de convertir Fuerteventura en isla de retención de extranjeros

El Ejecutivo autónomo considera "inaceptable" el nuevo centro para 1.200 'irregulares'

El Gobierno canario acusa a Interior de convertir Fuerteventura en isla de retención de extranjeros
FORGES

El consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias, Marcial Morales, remitió ayer al secretario de Estado para la Extranjería, Ignacio González, una carta en la que considera "inaceptable" la apertura de un centro de retención para 1.200 inmigrantes en Fuerteventura. En su misiva, el consejero reprocha al delegado del Gobierno "una clara intencionalidad de convertir Fuerteventura en isla de retención". Además de las 1.200 plazas habilitadas en el antiguo cuartel de la Legión, el Ejecutivo central mantiene abiertas otras 600 en la vieja terminal del aeropuerto de la isla.

Ignacio González se mostró ayer sorprendido por la reacción del Gobierno canario, ya que, aseguró, la política de inmigración se está haciendo en colaboración con ese Ejecutivo autónomo. A través de un portavoz, recordó que anunció la ampliación del centro ubicado en el cuartel de la Legión cuando visitó la isla en septiembre, "y nadie dijo nada".

En su carta, Marcial Morales advierte al secretario de Estado de que el nuevo centro "contraviene frontalmente lo acordado en la subcomisión Canarias-Estado para la Extranjería y la Inmigración, además de los mandatos del Congreso de los Diputados y del Parlamento de Canarias o los compromisos contenidos en el Pacto Canario sobre Inmigración".

"En todos esos ámbitos", precisa el consejero canario, "ha quedado establecido que cada una de las islas de Fuerteventura, Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife cuenten con un máximo de 250 plazas de internamiento de personas extranjeras en situación irregular, derivando las que excedan de esa cifra hacia otros lugares del Estado".

El consejero ya había trasladado al delegado del Gobierno, en un escrito remitido el pasado 23 de diciembre, su "seria preocupación por las noticias que circulan estos días por Canarias, apuntando la presunta decisión del Ministerio del Interior de concentrar inmigrantes en situación irregular en los centros de retención de Fuerteventura".

Ignacio González le respondió el 13 de enero: "Necesitamos más centros en Canarias (...) para poder abordar la situación [de la inmigración irregular], controlar las llegadas, mejorar la eficacia de las repatriaciones y derivar [inmigrantes a la Península] en situaciones de saturación". El delegado del Gobierno no hizo referencia a la construcción en Fuerteventura del mayor centro de retención de España y uno de los más grandes de la Unión Europea.

Centro "inaceptable"

El Gobierno canario considera "inaceptable" el nuevo centro. Morales afirma que "los traslados de personas extranjeras en situación irregular desde otros puntos del territorio de esta comunidad autónoma revelan una clara intencionalidad de convertir Fuerteventura en isla de retención, lo que podría significar que sus centros fueran considerados de hecho centros de referencia, a los que podrían ser trasladadas personas desde cualquier lugar del Estado en momentos críticos por el incremento de la llegada de inmigrantes".

El Ejecutivo autónomo exige al Ministerio del Interior que le informe "de los proyectos previstos o en marcha", que Fuerteventura cuente con un máximo de 250 plazas en centros de internamiento y que, "de resultar inevitable el establecimiento de un número mayor (...) con el que hacer frente, en un primer momento y como punto de salida rápida hacia otros lugares, a llegadas masivas de personas, se especifique su condición provisional (...) y no se produzcan derivaciones hacia esos centros desde otros lugares".

El centro de internamiento que enfrenta a los Gobiernos central y autónomo está situado en un antiguo cuartel de la Legión, frente al aeropuerto de la isla, ocupa una superficie de 16.000 metros cuadrados -el equivalente a 2,5 campos de fútbol- y tiene capacidad para 1.200 internos.

Las instalaciones, que el pasado viernes estaban ocupadas por 741 africanos, constan de 10 patios enrejados y cuatro pabellones de internamiento con celdas de distintos tamaños, un comedor, un consultorio médico y dos dependencias policiales. Están rodeadas por muros de cinco metros de altura equipados con sensores de infrarrojos y 60 cámaras de vídeo.

La Delegación del Gobierno en Canarias ha manifestado que la apertura de este centro no supondrá el cierre de la vieja terminal del aeropuerto de la isla, cuya capacidad ha sido ampliada recientemente hasta 600 plazas. Las condiciones de este último lugar han sido repetidamente denunciadas por Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Defensor del Pueblo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de enero de 2003