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Reportaje:

Toda una vida dedicada a la política

Joaquín Fuster, veterano político socialista de Polop de la Marina, presenta hoy sus dos últimos libros

Desde 1931 conserva su carné de militante socialista; en tiempos de la República fue alcalde de su pueblo, Polop de la Marina; luego, fundador del PSPV, diputado en Madrid en el periodo de Cortes Constituyentes, debate y aprobación de la Constitución; y en las Cortes valencianas fue diputado socialista durante tres legislaturas consecutivas, hasta cumplir 83 años. Joaquín Fuster no ha descansado ni un día, y advierte: "Todavía no me he retirado de la actividad pública; yo sigo en activo", añade este político de 90 años. Con una mente despejada, gran memoria y conversador insaciable, Joaquín Fuster espera poder votar en las próximas elecciones.

Esta tarde, en la sede del PSPV de Polop de la Marina (Marina Baixa), presentará sus dos últimos libros. En uno de ellos, Transición y democracia, recopila artículos suyos escritos en la prensa durante los últimos veinte años. Alfonso Guerra, que firma la presentación del libro, sostiene que "el apoyo entusiasta de Joaquín Fuster fue decisivo para que el viejo partido de Pablo Iglesias recobrara en España sus bríos y se convirtiera en instrumento clave para la recuperación por el pueblo español de sus libertades". Guerra, que siempre que ha visitado Alicante ha acudido a Polop a charlar con Joaquin, le describe como un hombre "de profundo pensamiento, pero también de acción".

Además del libro recopilatorio de artículos, Joaquín Fuster presentará una novela inédita, Amores amargos, que escribió en 1940, en momentos difíciles para el autor, que estuvo tres años escondido en una buhardilla en Polop de la Marina, sólo, sin ver a nadie, para no ser detenido por los nacionales.

Durante aquellos tres largos años de soledad, hambre y penurias recuerda: "Leí y escribí todo lo que pude y quise", entre otras cosas esta novela editada 62 años más tarde, con una encuadernación cuidada y un diseño de portada del artista Pepe Díaz Azorín. "Ahora sólo pido disculpas por haber tardado tanto tiempo en publicarla", dijo el autor ayer en una larga y distendida conversación.

De todos sus recuerdos y vivencias destaca su angustiosa y frustrada espera en el puerto de Alicante para huir hacía el exilio y su posterior traslado a los campos de concentración de Los Almendros y Albatera. De este último logró huir por fortuna, y salvar su vida de milagro.Escondido en el eje de las ruedas de un carro arrastrado por unos mulos logró llegar a su comarca y refugiarse de la Guardia Civil.

Pasó la pesadilla de la Guerra Civil, y le queda el recuerdo entusiasta de la transición, las primeras elecciones democráticas y la aprobación de la Constitución. "Fue difícil alcanzar un acuerdo tan general; en algunos momentos pensamos que no se lograría. Creo que es una Carta Magna extraordinaria, y que no se puede tocar;si lo hacen ya no será la misma", afirma Joaquin Fuster, que en el salón de su casa muestra orgulloso el título que verifica su firma en esta Constitución.

Pero sin duda, una de las facetas más apasionantes de su vida fue la experiencia de fundar agrupaciones locales del PSPV y de la UGT. Amigo personal de Rodolfo Llopis, en 1977 organizó, junto a García Miralles y otros dirigentes socialistas, un congreso en Alicante que relanzó al Partido Socialista, del cual sería presidente durante muchos años. Joaquín Fuster recuerda con emoción las victorias socialistas del 77, 79 y 83. "Obtuvimos la confianza de miles de personas, fue increíble la ilusión y las esperanzas que se despertaron", comenta. Con la experiencia acumulada anima a los suyos, y cree que ahora el PSPV está en un momento "estupendo", en el que con un poco de dedicación se puede revivir aquella época. "La gente vuelve a estar entusiasmada", proclama.

Joaquín Fuster es un estudioso de la obra de Azorín y Gabriel Miró y fue amigo de Benjamín Palencia. Hoy recibirá, a las seis y media de la tarde, el homenaje y el cariño de sus compañeros, amigos y paisanos que durante años han compartido sus proyectos y sus ilusiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de enero de 2003