Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:La preparación de los deportistas | NATACIÓN

El sargento de hierro de las piscinas

El controvertido entrenador Joan Fortuny, avalado por los resultados de sus nadadores, es célebre por la dureza de sus métodos

Melissa Caballero y Erika Villa-ecija batieron el pasado domingo los récords de España en piscina corta (25 metros) de 800 y 1.500 metros. Ambas se entrenan en el centro de alto rendimiento (CAR) de San Cugat cumpliendo a rajatabla la rutina impuesta por el técnico Joan Fortuny, célebre entre los nadadores españoles por la exigencia de sus métodos de preparación. Y también por su carácter. Quienes le conocen hablan de un entrenador obsesionado con la disciplina y la puntualidad, duro como ninguno, áspero en el trato, intransigente con los menos sacrificados.

A Fortuny, de 56 años, le avalan los resultados de sus nadadores, la mayoría chicas, entre ellas Laura Roca, Melissa Caballero, Erika Villaecija y Tatiana Rouba, quienes consiguieron la medalla de plata en el relevo de 4x200 libres en los Campeonatos de Europa de Berlín el pasado verano. Pero la trastienda de estos éxitos deportivos esconde historias de nadadoras hastiadas de la natación, chantaje, mucha presión, sufrimiento e incluso depresiones provocadas por la rigidez de este técnico catalán que defiende sus métodos a capa y espada: "Sólo con disciplina y sacrificio se pueden obtener resultados. Llevo 14 años trabajando para la Federación Española y nadie puede cuestionar mis resultados".

MÁS INFORMACIÓN

Àngels Bardina, olímpica en los Juegos de Sydney de 2000, conoce bien a Fortuny. Se entrenó con él durante varios años, desde 1994 hasta 2001. Durante ese tiempo mejoró sus marcas, batió varios récords de España en pruebas de fondo, fue décima en 800 libres en los Mundiales de Perth de 1998. Bardina, que ahora tiene 22 años, cuenta que pagó un precio muy alto por alcanzar la élite siendo una adolescente: una depresión la sumió en el desencanto hasta abandonar durante unos meses la natación. "En marzo de 2001 sufrí un accidente de coche y, cuando vino a verme al hospital, Joan me dijo: 'Te has saltado diez series de 400'. Puede que fuera de broma, pero en ese momento sobraba" revela Bardina, que añade: "Al segundo día de salir del hospital ya me hizo competir. Cuatro días después hablé con él y le dije que no podía más. Entonces ya me estaba medicando para combatir una depresión que me había provocado la dureza de los entrenamientos. Es cierto que me ayudó, que me dio un trato especial durante un tiempo, pero a su manera. Me decía que fuera al psicólogo. Creo que debía haberse dado cuenta antes de que yo estaba mal". Bardina se entrena con otro grupo: "He vuelto a disfrutar de la natación"

El contraste lo pone Nuri Castelló, de 30 años, férrea defensora de Fortuny, con quien se entrenó durante nueve años. Esta ex nadadora, que ostentó durante muchos años varios récords de España, es implacable con quienes critican al preparador catalán: "¿Que Àngels tuvo una depresión? Pues para eso están los psicólogos en los centros de alto rendimiento. Defiendo a Joan hasta la muerte. ¿Por qué no habla Àngels de las marcas que ha conseguido? Está claro que Joan es un entrenador duro, que le cuesta exteriorizar sus sentimientos, pero quien va a un CAR sabe a lo que se expone. A mí, que pesaba 47 kilos, me dejó un fin de semana sin ir a casa porque había engordado 300 gramos. En un CAR, si no aguantas la disciplina, pues... a la puta calle. Además, Joan no es el entrenador más rudo que he conocido. Wildeboer le da 10.000 vueltas. Alguna vez he oído cómo le llamaba cerda a una nadadora. En un CAR los resultados lo justifican todo".

¿Cómo soporta un deportista semejante calvario? "Cuando eres pequeña aguantas más cosas, eres más manipulable. Si te fijas, Fortuny no tiene apenas nadadores de más de 21 años", afirma Mireia García, quien este curso ha dejado la disciplina del preparador catalán para entrenarse con el grupo de élite de la federación catalana. Su palmarés incluye un bronce en los 200 mariposa en los Campeonatos de Europa de Helsinki 2000. "Fueron seis años con Joan..., demasiados. Acabé muy quemada. Después de los últimos Europeos, me pregunté: '¿Me estoy matando, llorando cada día para lograr un mísero cuarto puesto en Berlín?' Decidí que no valía la pena, que no me compensaba", asevera Mireia, de 21 años, que carga contra Fortuny: "Lo pasé fatal. Durante un tiempo no me dejó en paz; me vigilaba a todas horas. A él no le importan sus nadadores, sólo los resultados. Cuando llorábamos después de un entrenamiento por la dureza de éste, nos decía: 'Parecéis niñas pequeñas".

"Pero... ¿qué quiere la gente?", se pregunta Nuri Castelló; "en un centro de alto rendimiento, el entrenador no está para consolarte cuando lloras. No te va a decir: 'No llores, reina'. Me parece increíble que haya nadadores que critiquen a Joan una vez que ya no están con él".

Jorge Pérez, navarro de 30 años, plusmarquista español de 200 mariposa, discrepa: "¿Qué ha conseguido Fortuny? Lleva 12 o 13 años en el CAR y no ha sacado ni un campeón de Europa. Tanta dureza, ¿para qué? Trata a los nadadores como animales. Yo he visto cómo obligaba a entrenar a chicos enfermos; les gritaba: '¿No tienes fiebre?, ¡pues a la piscina!'". Pérez estuvo cinco años con Fortuny en San Cugat antes de cambiar de entrenador: "No tiene ni idea de técnica, lo único que hace es machacar a la gente. Cuantas más piscinas, mejor".

Laura Roca (Terrassa, 22 años) se entrena con Fortuny desde hace nueve años. El pasado marzo se planteó dejar el grupo para cambiar de aires después de una temporada "mala". Finalmente, no lo hizo. "Pude irme a Italia a entrenarme, pero decidí seguir con Fortuny porque tengo mucha confianza en él. Es cierto que es duro, pero tiene que ser así si uno quiere conseguir resultados", considera esta nadadora, plusmarquista española de 200 metros libres en piscina de 50 metros y de 100 y 200 en corta. Laura valora la labor de su entrenador: "Yo no era la mejor de España y él me formó como nadadora. Su nivel de exigencia es muy alto, difícil de llevar. Pero en el fondo, por muy duro que sea, te aprecia".

No piensa lo mismo Mireia García: "Sólo le importa su prestigio". Tampoco Àngels Bardina: "Hubo un tiempo en que quise dejar su grupo y me presionó para que no lo hiciera. Sabía que me había comprado un piso y lo utilizaba diciéndome: '¿Cómo vas a pagar el piso si te vas?'. Otra nadadora, que prefiere mantener el anonimato, habla de un preparador "antipadres" y "antinovios". Laura Roca da su versión: "Joan olvida a veces el lado humano. Incluso es un punto maleducado. A mí hubo un tiempo en que no me dejaba irme los viernes a casa para que no viera a mi novio. Me sentí agobiada, hablé con él y, al final, cedió".

Fortuny insiste en que la disciplina y el sacrificio son fundamentales para aumentar el nivel de la natación española: "En un CAR no hay escapatoria. Si uno está enfermo, el médico le visita enseguida en su habitación para comprobar cómo está. Y si puede entrenarse, a entrenarse. De las habitaciones a la piscina sólo hay un piso".

"Joan es implacable. Ha sido nadador y se las conoce todas. Escaquearse es imposible", señala Mireia García. "Cuando te pones enferma, sólo estás preocupada por los entrenamientos que te estás perdiendo, porque luego te cuesta horrores seguir el ritmo", abunda Laura Roca. "Sólo te puedes escaquear cuando tienes fiebre", dice Erika Villaecija, de 18 años, quien lleva dos con Fortuny: "Si no fuera porque los resultados llegan, dejaría de machacarme tanto. A veces te agobias. Hablo con otros nadadores y no se entrenan tanto. Pero con Joan es normal".

Fortuny, mientras tanto, arremete contra el resto de los entrenadores españoles, salvo excepciones, para explicar los mediocres resultados de nuestra natación: "Excepto Wildeboer, Carnero y yo, los entrenadores españoles son muy blandos. Si fueran más duros, los resultados mejorarían. La culpa de que la natación española esté así de mal es de los técnicos".

¿Es Bill Sweetenham, preparador australiano que obliga a sus nadadores a dormir en el suelo para endurecerse, el modelo de Fortuny? "No; la natación ya es bastante sacrificada para endurecerla aún más", contesta.

"Lo curioso de todo esto es que Fortuny, cuando era nadador, era el más rebelde. Se escondía incluso en los baños para fumarse unos cigarritos", aseguran quienes conocen al controvertido entrenador, que se negó de plano el sábado a que este periódico le fotografiara durante un entrenamiento: "Tú has hablado con todos los nadadores que ya no están conmigo. Les has estado sacando cosas contra mí y yo, ahora, no voy a facilitarte el trabajo. Daré órdenes en el centro para que prohíban la entrada a cualquier fotógrafo. Además, ¿quién va a leer un reportaje sobre natación? ¿Cuatro gatos? Esto no interesa. Sólo os interesa para crear polémica. En España sólo tiene repercusión lo que dice Van Gaal de quien sea. Yo estoy muy tranquilo. Hay nadadores que llevan ocho y diez años conmigo. Por algo será".

David Meca, de 28 años, campeón del mundo de larga distancia en Hawai 2000, se entrena desde hace 12 años con Fortuny. "Me entrenaría diez años más con él. Para entrenarte en un CAR tienes que ser muy fuerte física y psicológicamente", explica Meca; "a mí me motiva que cada entrenamiento sea una competición. Si me entreno con Joan es porque él es así de duro. Todos hemos llorado en un entrenamiento, pero en eso consiste: en pasarlo mal y sufrir. Si un entrenador te quiere ha de hacerte sufrir. A mí, Joan me ha hecho campeón del mundo".

Àngels Bardina vivió momentos duros antes de los Juegos de Sydney 2000. "Nos entrenamos durante 13 meses seguidos para preparar los Juegos. Fue durísimo. Y en Sydney fue un desastre: fui vigesimocuarta en los 400 libres. Ahí me di cuenta de que no merecía la pena seguir, que ya había sufrido bastante". Àngels dejó la disciplina de Fortuny durante unos meses, pero luego volvió.

"¿Por qué habla Àngels tan mal de Joan si se fue y luego volvió con él?", lanza Nuri Castelló, quien cuenta una anécdota curiosa y, también, enternecedora: "Joan es muy hermético, es una persona a la que le cuesta mucho demostrar sus sentimientos, pero delante de mí ha llegado a llorar. Fue una vez que perdí una competición ante una compañera, también nadadora de Joan". ¿Y por qué lloró si todo se quedaba en casa? "Porque pensaba que era injusta mi derrota, que yo me entrenaba mejor que la que me ganó".

Esta semana se disputan en Riesa (Alemania) los Campeonatos de Europa en piscina corta. El relevo de 4x200 metros femenino, preparado por Fortuny, aspira a conseguir una medalla otra vez tras lograr la de plata en los pasados de Berlín.

También la mariposista Mireia García estará en Riesa. Y quiere demostrar que, entrenándose con otros métodos, lejos de Fortuny, se pueden conseguir buenos resultados. Mientras tanto, Àngels Bardina, ya feliz, se entrenará en la piscina del CAR de San Cugat con el grupo de élite de la federación catalana: "Ahora vuelvo a disfrutar de la natación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de diciembre de 2002