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Un marroquí pierde un riñón por el disparo de un guardia civil en Melilla

El agente era apedreado por un grupo de porteadores en la frontera

Un marroquí de 19 años fue gravemente herido el pasado domingo por un guardia civil que intentaba controlar un tumulto en la zona cercana al paso fronterizo de Mariguari. El agente disparaba al aire para dispersar a la multitud cuando recibió en la sien una pedrada que le hizo perder el control del arma, según la Delegación del Gobierno. El joven recibió el balazo en la espalda, y los médicos le han extirpado el riñón derecho.

El delegado del Gobierno, Arturo Esteban, explicó que a las 12.20 del domingo el agente vio que unos individuos trasladaban mercancías de Melilla a Marruecos a través de la valla de seguridad que rodea la ciudad autónoma. Cuando en compañía de otro compañero que también estaba de servicio en el puesto fronterizo se acercó para impedirlo fue recibido por una lluvia de piedras y otros objetos contundentes. "Las pedradas eran incesantes y una avalancha de gente se echó encima de los guardias", según relataron varios testigos.

Al verse acosados, los dos guardias desenfundaron sus pistolas y realizaron varios disparos al aire para ahuyentar a la multitud. En ese momento, uno de ellos recibió una pedrada en la sien que le hizo perder el control del arma. Según el delegado del Gobierno, "se desvaneció cuando tenía desenfundada la pistola y dio un tiro", que alcanzó en la espalda al joven marroquí, aunque el agente no se enteró "porque estaba tremendamente aturdido por el golpe".

Varios guardias que acudieron en ayuda de su compañero fueron recibidos a pedradas. Uno de ellos también "hizo un disparo al aire para intimidar", según Esteban.

El joven marroquí fue trasladado al hospital. El proyectil le afectó al riñón derecho -que le fue extirpado-, al hígado y a la vena cava. "Aunque está grave, evoluciona favorablemente", según fuentes médicas.

Investigaciones paralelas

El delegado del Gobierno ha declarado que los hechos han sido comunicados al Juzgado de Instrucción número 1 de Melilla "por si pudieran ser constitutivos de un delito de atentado contra los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado". La Guardia Civil ha abierto una investigación interna "para saber si el uso del arma concuerda con lo reglamentado o si se actuó con exceso o en legítima defensa".

Esteban recordó que los apedreamientos a los agentes que custodian el perímetro fronterizo "no son hechos aislados". En lo que va de año se han producido 219, "sin contar la rotura de los cristales de sus coches". Casi una docena de guardias han sido dados temporalmente de baja por ataques de marroquíes a los que intentaban impedir que pasaran mercancía ilegalmente. Según el delegado, los apedreamientos se producen cada vez que un guardia civil o un policía se acerca por el perímetro fronterizo: "Los marroquíes lanzan piedras para disuadirles de que se acerquen, porque no están realizando actividades inocuas".

Esteban anunció que reforzará el control del puesto fronterizo. Comentó que el agente que hirió al joven marroquí tiene un expediente "intachable" y sólo le quedan seis meses para pasar a la reserva. "Se encuentra de baja por las pedradas que ha recibido y sufre una gran tensión nerviosa", añadió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de diciembre de 2002