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RESTAURANTES | DÍAS DE OCIO

La Vaca Verónica, cocina desenfadada en Huertas

En el bullicioso ambiente de la calle Huertas y arterias aledañas, pocos restaurantes alcanzan una regularidad semejante. La moderación de sus precios, la encantadora decoración del local y la aceptable calidad de su comida justifican sus llenos cotidianos.

En un ambiente de bistrot, que resulta bastante más sugerente por las noches, su propietaria, Tati, ofrece ensaladas, platos de pasta y cortes de carnes de influencia argentina inhabituales en otros lugares. Es una cocina desenfadada, pero resultona.

Si sus platos vegetales tradicionales -ensalada de rúcola, de repollo macerado con roquefort y nueces -, que pueden rotar según la temporada, raras veces decepcionan; no son menos fiables sus famosos espaguetis con carabineros, plato estrella de la casa, especialidad que conviene pedir a toda costa. Llegan a la mesa humeantes, con un punto al dente y un grueso carabinero encima para que el jugo de la cabeza actúe de salsa.

Otro hito de la casa son las carnes rojas, atípicas, que contienen cortes como el vacío y la tira. Para los carnívoros, la mejor recomendación es la bandeja de la vaca, que contiene un surtido apetecible y es para compartir entre dos comensales.

Y como contrapunto, la dorada a la sal, que se sirve con un punto justo.

Lamentablemente, el servicio es algo irregular y cuando el local está a tope, cosa frecuente, hay que soportar irregularidades. De postre, tartas variadas o helado de higos secos. La bodega contiene marcas suficientes para salir del paso. Aconsejable contar con reserva, en particular los fines de semana.

La Vaca Verónica. Moratín, 38. Teléfono 91 429 78 27. Cierra: sábados mediodía. Entre 20 y 30 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de diciembre de 2002