MOSTRA DE VALÈNCIA

"Tuvimos que pedir prestado para comer"

El homenaje a Bardem se convierte en un alegato de ayuda a su viuda, sumida en la ruina

El homenaje que la Mostra tributó ayer al cineasta Juan Antonio Bardem, fallecido hace un mes, fue mucho más emotivo de lo esperado. No sólo por las anécdotas que contaron quienes compartieron su vida con él o por el recuerdo de un cineasta irrepetible, sino porque el acto puso de manifiesto la precaria situación económica por la que atraviesa su viuda, María Aguado, quien ha tenido que abandonar recientemente la vivienda madrileña en la que vivía con su marido y reconoció a este periódico que, en los últimos años, el realizador hubo de pedir dinero a sus hijos para poder comer.

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Ayer se cumplió un mes exacto del fallecimiento de Juan Antonio Bardem. Desde el pasado 30 de octubre, los homenajes a uno de los hombres clave del cine español durante el franquismo no han cesado y el que ayer le tributaba la Mostra parecía ser uno más en la larga lista de reconocimientos a la memoria del director de películas como Calle Mayor o Muerte de un ciclista. Hasta que la actriz Carmen Sevilla desveló, para sorpresa de los asistentes, que "a esta gran mujer [María Aguado, viuda de Bardem] la han echado de su casa, tiene los muebles y los objetos personales en un contenedor, porque no tiene dinero para pagar el piso en el que ha vivido durante años con su marido".

Con su habitual desparpajo, la actriz sevillana hizo un improvisado llamamiento a la Sociedad General de Autores para que "apoye a esta mujer que no tiene ni para comer y que reúna dinero para pagarle un sueldo mensual".

La difícil situación económica del matrimonio Bardem viene de lejos, según reconoció a este periódico María Aguado. La que fue compañera del director durante más de medio siglo explicó: "Durante los últimos años, tuvimos que vivir de las conferencias que daba por España, por las que le pagaban 50.000 pesetas". E incluso, unas semanas antes de su fallecimiento, acudió a Jerez a una charla "aunque estaba muy enfermo y los médicos le habían dicho que iba a morir", según la confesión de Aguado, "porque necesitábamos el dinero para poder vivir". "Tuvimos que pedir prestado a nuestros hijos para poder comer", afirmó la viuda del director madrileño.

María Aguado también señaló que "la democracia, por la que tanto luchó, no se portó bien con él y tuvo que morir con la pena de no poder dirigir El regreso a Calle Mayor, la película que hubiera deseado que fuera la última". La viuda de Bardem indicó que dicho filme "nunca se hará", porque se lo han ofrecido a su hijo Miguel "pero él no quiere hacerlo".

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Antes de que el homenaje tomara ese giro humanitario, Luis García Berlanga contó algunas anécdotas muy sabrosas sobre su relación con Bardem. Como que el comprometido realizador, con el que Berlanga colaboró en películas como Bienvenido Míster Marshall o Esa pareja feliz, "estuvo durante un mes dándome clases, con una pizarra, para que me afiliara al Partido Comunista en compañía de su amigo Cirilo Benítez, hasta que Juan Antonio le dijo a Cirilo "no sigas, que con éste no hay nada que hacer". Pero del sentido del humor de la pareja Berlanga-Bardem nació una extraña formación política, "el Partido Anarquista Burgués Independiente, que llegó a tener 14 miembros", como dijo entre risas el director valenciano para apostillar "más de los que tienen algunos partidos políticos actuales".

Sin embargo, la que más se explayó en el recuerdo de anécdotas vividas con el fallecido director fue Carmen Sevilla, quien protagonizó a las órdenes de Bardem La venganza, una película que, según Sevilla, "pasó casi desapercibida porque se adelantó 20 años a lo que sucedió después. Fue cortada y censurada pero fue la primera película española nominada para un Oscar", una estatuilla que finalmente iría a parar a Mon oncle, del cómico francés Jacques Tati.

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