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FÚTBOL | Segunda fase de la Liga de Campeones

La monumental pifia de Carew

Bastaba un toque sutil, un empujoncito. Pero no con el tobillo. John Carew, el gigantón noruego del Valencia, delantero para más señas, protagonizó una pifia monumental. Corría el primer minuto y Carew se encontró solo ante la portería. Allí no estaba Didulica, el meta del Ajax. Allí no había nadie. La grada contuvo el aliento. Un simple golpeo al balón con el interior bastaba, un toque sutil. El gol estaba cantado. Pero Carew, a saber con qué le pegó, a sabér qué montículo desvió la trayectoria de la pelota, envió el balón a la grada, por encima del larguero ante la estupefacción de la grada.

De Carew se esperaba esta temporada cualquier cosa. Cualquier cosa buena atendiendo a la ostensible mejoría que ha experimentado el mocetón noruego: titular indiscutible, tres goles en la Liga, dos en la Champions.

Cuenta Carew que el pasado verano se esmeró en todos los aspectos. Para mejorar su condición física se entrenó con atletas noruegos de velocidad. Así entrenó su velocidad: es capaz de correr los 100 metros en algo menos de 11 segundos. Ya en pretemporada puso todo el interés del mundo en atender a las instrucciones del técnico Rafa Benítez. Carew no perdió ripio. El corpulento delantero era consciente de que su crédito estaba por los suelos tras una temporada aciaga. Carew quería desquitarse esta temporada, centrarse en el fútbol, renunciar a la noche, dejar de aparecer en las revistas junto a chicas despampanantes. Quería reencontrarse con su mejor versión. Y lo había conseguido. Hasta que ayer brotó de nuevo el Carew torpón y atropellado.

La otra pifia llegó de la mano del árbitro, Gilles Veissiere, quien se cubrió de gloria. Ocurrió en la segunda parte, a los diez minutos. Trabelsi zancadilleó fuera del área a Baraja cuando éste conducía la pelota. El medio valencianista cayó sin que el colegiado francés señalara la falta. La pelota siguió rodando hasta entrar en el área. Entonces, a Bergdolmo sólo se le ocurrió, convencido de que la acción de su compañero era falta, coger le pelota con las manos. Penalti. No para Veissiere, que para sorpresa y enojo de los jugadores valencianistas, ¡pitó la falta de Trabelsi!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de noviembre de 2002