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ARTE

Dos españoles entre los 16 artistas elegidos para la bienal de Suecia

Víctor Vina y Federico Muelas desarrollan en el extranjero su 'arte informático'

La ciudad sueca de Malmo ha organizado Electrohype, la primera bienal de arte informático de los países escandinavos. Su lema es Arte y Software: el software como arte. De los 16 artistas internacionales seleccionados, dos son españoles.

La selección ha distinguido a aquellos creadores mezcla de artistas e informáticos. Junto a las obras de prestigiosos artistas internacionales, como John Simon jr., Marek Walczak y Martin Wattenberg, se presentan el canario Víctor Vina y el madrileño Federico Muelas.

Vina cursó el posgrado en el Royal College of Art de Londres, donde concibió su primer navegador creativo, el HyperSPC, basado en una interfaz abierta y flexible que permite al usuario filtrar y estructurar la información de la web según sus necesidades. Su trabajo fue premiado con el Browser Day 2000.

En Electrohype, Vina presenta Flux, un navegador para los motores de búsqueda, que se presenta en una instalación de 16 módulos con una pantalla de cristal líquido, una luz interna y un sensor táctil.

Cada módulo conecta con los internautas en tiempo real, mostrando lo que éstos buscan en la red. "Flux es un barómetro actualizado de Internet, que muestra los distintos intereses, lenguajes y contenidos que prevalecen en este medio, representando de manera dinámica el flujo de información que se produce a través de las redes", explica Vina desde Italia, donde trabaja en el Centro de Diseño Interactivo de Ivrea.

Federico Muelas presenta Dripping Sounds, una instalación sonora y visual en la que el sonido se produce a partir del movimiento de unas gotas de tinta extendiéndose en el agua. "Dripping Sounds es un intento de establecer correspondencias entre los mensajes de diversa naturaleza que percibimos. Es una forma de entender el caos como la imposibilidad de aprehender el orden subyacente de los sistemas naturales", dice Muelas, que trabaja en Nueva York.

La instalación se basa en la máquina de tinta y la pantalla sonora. La primera, con un pequeño contenedor de cristal, sistema de iluminación halógeno, combinación de lentes cóncavas y un mecanismo de goteo de tinta y renovación de agua, controla la proyección óptica del movimiento de la tinta y la cadencia de goteo.

La pantalla sonora traslada a sonido la imagen proyectada sobre su superficie, a través de 20 módulos sonoros fotosensibles conectados a otros tantos altavoces. "Cada uno de los módulos sonoros contiene una célula fotosensible que determina el volumen del sonido que éste reproduce. La intensidad de la luz captada es inversamente proporcional al volumen del sonido. Así, cuando la imagen proyectada de la gota de tinta pasa por encima de cada módulo, éste delata su posición aumentando la amplitud de su onda de sonido, y viceversa", concluye Muelas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de noviembre de 2002