OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Vergüenza

Un presidente argumentando lo injustificable, un entrenador que con su cobarde táctica había dejado sobrevivir a un Madrid de los peores de la historia queriendo utilizar el arma del desgaste físico, y una parte de la afición que en 10 absurdos minutos acabó con un brillante historial de comportamiento. Resumiendo: nunca había sentido tanta vergüenza en el Camp Nou.

Pero ya lo dijo Cruyff: aquí nunca pasa nada. La culpa, según Gaspart, es de Figo; según Van Gaal, de los periodistas de Barcelona, y según algunos, de la madre Teresa de Calcuta. Pero nadie asume la propia. El sábado logramos lo más difícil todavía. En numerosos partidos, cuando peor estaban las cosas, salía de lo más hondo de nuestros corazones un ¡Barça! ¡Barça! que nos hacía remontar. El sábado logramos lo inverosímil. Sólo el grave estado de esquizofrenia que vive nuestro club es capaz de explicar que no ganáramos un partido que empezábamos a tener en la mano por lanzar al campo diversos objetos. Lo peor de todo es que no le lanzaron al rival una botella de JB vacía, sino una bombona de oxígeno llena cuando se estaba ahogando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 2002.