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Necrológica:

En memoria de Aurora Villa, médica y deportista

El pasado 9 de noviembre falleció en Madrid Aurora Villa. Fue toda una personalidad: inteligente, voluntariosa, divertida y llena de entusiasmo. Representa de modo destacado a esa serie de mujeres precursoras directas de la incorporación femenina a la vida activa que abrieron camino a la mujer actual.

En España muchas de ellas vieron truncada su trayectoria de un modo u otro por la nefasta guerra del 36. No es el caso de Aurora Villa, que salió airosa de la prueba -de las pruebas- y llega a ser una de las primeras mujeres médico y la primera oftalmóloga en España.

Nació en 1913 en una familia de talante abierto y marcado ambiente musical. La gran afición juvenil de Aurora fueron los deportes. Participó brillantemente en el Primer Campeonato Femenino de Atletismo de Madrid en 1931, y en 1932 compitió en el de Barcelona, donde obtuvo tres medallas en salto de altura, lanzamiento de jabalina y 600 metros. Como anécdota cabe señalar que entre el público estaba Pau Casals, amigo de su padre, que siguió las pruebas con entusiasmo.

Fue profesora de Gimnasia del Instituto-Escuela, pero la enseñanza no era su vocación y dedicó el dinero que ganaba a estudiar Medicina. Su afición por los deportes, aparte de los de competición, fue una constante en su vida: la natación (fue socia fundadora del Club Canoe) y el esquí principalmente.

El estancamiento en que cayó España una vez terminada la Guerra Civil afectó también al deporte femenino, ya que se prohibió el atletismo para las mujeres hasta 1963, y Aurora Villa se inclinó hacia la medicina. Terminó la carrera en 1939, en un grupo de cuatro mujeres; ejerció durante dos años en Marruecos; se casó, tuvo hijos -el mayor, José Luis, también médico-. Decidió especializarse en oftalmología y obtuvo el Diploma del Instituto Oftalmology de la Universidad de Londres.

Regresó a España en 1953 con el instrumental necesario, y a partir de entonces dedicó cuarenta años de su vida a tratar el estrabismo, la ambilopía y los trastornos de la visión binocular, sobre todo en niños. Fue también una excelente cirujana, que enseñaba a los padres el cuidado de sus hijos después de las intervenciones. Su actividad estuvo siempre rodeada de un merecido prestigio.

Todos los que la conocieron y tuvieron ocasión de tratarla dan fe de la enorme simpatía y jovialidad de Aurora Villa, su capacidad para superar obstáculos y alcanzar objetivos, y la alegría de vivir que lleno siempre sus idas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 2002