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Crónica:Décima jornada de Liga | FÚTBOL

El Atlético se despabila a tiempo

Luis mueve el banquillo, y su equipo, superior a un tierno Espanyol, remonta en el último tramo

A los delanteros del Atlético les dolía la cabeza y a Argensó, que se interponía en los balonazos, todo el cuerpo. José Mari y Correa venga rematar con la testa. Y el portero del Espanyol, al que reflejos no le faltan, repelía una y otra vez o, más mal que bien, tenía que salir para meter el puño y disolver la multitud que se agolpaba en su área. Así de favorable al Atlético era el panorama en Montjuïc. Sin embargo, las pasó canutas. ¿Qué pasó? Primero que se amodorró y estuvo más de 20 minutos de la segunda parte sin dar señales de vida. Y también que, en ese mismo intervalo, el toque de Iván de la Peña dejó en evidencia la mala sincronización de la defensa atlética. Carreras y García Calvo tiraron equivocadamente la línea del fuera de juego y lo pelat le metió un balón por arriba a Maxi. El argentino lo paró y recortó a las mil maravillas en un palmo de terreno para evitar la salida saltarina de Esteban y remachar el gol.

ESPANYOL 1 - ATLÉTICO 2

Espanyol: Argensó; Navas, Soldevilla, Jarque, David García; Maxi (Toni Velamazán, m.85), Morales, Roger (Crusat, m.81), De la Peña (Martín Posse, m.59); Tamudo y Milosevic. Atlético de Madrid: Esteban; Contra, García Calvo, Coloccini, Carreras (Hibic, m.49); Aguilera, Nagore, Movilla (Luis García, m.63), Stankovic; Correa (Jorge, m.53) y José Mari. Goles: 1-0. M.49. Maxi, tras un pase de De la Peña, regatea a Esteban y marca. 1-1. M.74. Jugada por la izquierda de José Mari, cede a Stankovic y el centro de éste lo remata de cabeza Luis García. 1-2. M.88. Nuevo centro de Stankovic por la izquierda que García Calvo, de cabeza, remata. Árbitro: Pino Zamorano. Amonestó a Correa, Argensó, José Mari, Morales, Tamudo y a Moya, técnico del Espanyol. Unos 29.100 espectadores en Montjuïc.

El Atlético se quedó perplejo. Un partido que le rodaba como para que el medio millar de seguidores que le apoyaron ayer en Montjuïc empezaran a festejarlo de forma anticipada, se le iba por momentos de las manos. Pero tenía tiempo. Luis Aragonés reaccionó de manera fulminante. Relevó primero a Carreras, metió a Hibic en el centro de la defensa y desplazó a García Calvo a la zona izquierda. Y unos minutos después ya ordenó definitivamente "¡a la carga!". Sentó a Movilla -el Atlético iba sobrado en el centro del campo-, y también a Correa para dar un aspecto decididamente punzante a su equipo con la entrada de Jorge y Luis García.

Ya antes, el equipo rojiblanco, con la brega de Movilla, las arrancadas de Correa y José Mari y la zurda de Stankovic, llegaba en un plis plas hasta Argensó. Le faltaba, eso sí, dar la estocada, que no es poco. Pero de tan manso que estaba el Espanyol, que en diez jornadas le ha dado más vueltas a su alineación que el Atlético, que ya es decir, parecía imposible que la tarde perteneciera a cualquier otro que no fuera de rojiblanco. Jarque, el último producto de la cantera blanquiazul, debutó como titular en una defensa con Argensó, con García, con Soldevilla... Y a Tamudo, recién salido de una lesión, le falta chispa y al centro del campo mayor consistencia. El poder ofensivo de De la Peña, la buena técnica de Roger y las galopadas de Maxi, no cuentan con jugadores de complemento como Morales, que se desfondó de tanto trabajo como tuvo en su zona de pivote defensivo.

Frente a un Espanyol encogido, fue el día de Luis García, que aprovechó a las mil maravillas un centro de Stankovic para empatar y le dio un pase a Jorge que este envió al palo. Pero no fue hasta cerca del final cuando se tradujo la superioridad atlética en el marcador, en otro centro de Stankovic y otro cabezazo, esta vez de García Calvo. El melodrama no había acabado. En el último minuto Milosevic envió al travesaño. Lo dicho: el Atlético sufrió una agonía en un partido que tuvo que llevarse de calle y que deja al Espanyol en la estacada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 2002